El porno, escuela de violencia machista

Cristina Martín

Cristina Martín

La pornografía es una escuela de puteros, de maltratadores, machistas, violadores; energúmenos sin ningún tipo de empatía. De mujeres sumisas, relegadas, objetos sexuales para uso y disfrute del macho de turno, sin voluntad ni deseo ni sentimientos; secundarias, que deben ajustarse a las exigencias estéticas de esos hombres violentos y someterse a sus caprichos, por despiadados o crueles que sean.

El impacto de este imaginario brutal que va calando poco a poco en las mentes de adolescentes y adultos es terrible, y se refleja en el aumento de violaciones grupales, agresiones sexuales (tanto por parte de adultos como de menores), violencia machista en todas sus manifestaciones; unas relaciones afectivas tóxicas y desiguales, basadas en la destrucción de una por parte del otro.

Niños de seis años que agreden a una niña de su misma edad en el patio durante meses (¿dónde estaban los maestros que debían vigilar el recreo, por cierto?); otros menores que extorsionan a chicas difundiendo desnudos creados con inteligencia artificial...

Un estudio de la UIB revela que el 30% de los adolescentes varones tiene un consumo problemático de pornografía, y que a los trece años ya la ven de forma habitual. Es alucinante, y terrorífico, que sea tan fácil el acceso a la pornografía (también a la más dura) por parte de los menores y que no se haga absolutamente nada para impedirlo.

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