Opinión

Periodista

¿En un lío por amor?

Así pareció justificar Esperanza Aguirre el entuerto en el que se ha metido Isabel Díaz Ayuso a cuenta del pastizal que se sacó su actual pareja por sus gestiones pandémicas. E igual resulta que hay mucho de cierto y que como el amor es ciego no le permitió percatarse de lo que implicaban los tejemanejes de su amado. Puede que no supiera nada, ya fuera por esa ceguera amorosa o porque nunca se planteó cómo se pagaba el Maserati del garaje, el piso millonario del que disfruta o vete a saber qué lujazos. El dinero conseguido de sopetón y con poco esfuerzo tiene eso, se derrocha igual que entró.

Basta con decir que lo de no enterarse de nada no es una novedad. La infanta Cristina se libró de la cárcel gracias a no enterarse ni de lo que firmaba de su puño y letra. Algo que el juez creyó verosímil. Iñaki Urdangarin fue su pararrayos, esa sí fue una declaración de amor incondicional.

Hay quienes a menudo niegan a Ayuso su auténtico liderazgo, su desparpajo seductor o su fascinante personalidad presentándola como una marioneta de MAR (Miguel Ángel Rodríguez), su temido jefe de gabinete, herencia del aznarismo. Y no. Ella es quien conecta con un votante que a sus órdenes está dispuesta a tomar Génova como los trumpistas el Capitolio.

Ayuso es mucha Ayuso. Y como ya cuenta con alguna muesca en su cinturón, decidió despachar el asunto de la pareja recurriendo a su exitoso y mordaz la mejor defensa es un buen ataque. Así que desenfundó sin vacilar un segundo, como cuando Casado y Egea fueron a por ella. Los dejó tiesos. En esta ocasión, Ayuso no calibró su fuerza. Y se metió de lleno en un avispero. Era la segunda vez que se descubría que un familiar directo se había forrado a cuenta del COVID. Olía a chamusquina. Luego está lo de no pagar a Hacienda. Pero igual esa es una cuestión ideológica. Para algunos pagar impuestos es un atraso.

Ayuso va a tener que seguir siendo mucha Ayuso para salir airosa de este lodazal. Esta vez no tiene al endeble Casado delante. La estaban esperando con artillería pesada, que es lo que se lleva en la capital de España.

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