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Europa: Francia, el gran susto

¿Cómo resumir el resultado de las elecciones europeas del domingo en 27 países distintos? Es casi imposible, pero lo principal es que la coalición de centro que gobierna Bruselas desde siempre (PPE, socialdemócratas y liberales) conserva la mayoría absoluta, aunque hay un fuerte avance de la extrema derecha que, tanto a nivel europeo como de algunos estados, genera grandes interrogantes.

España es uno de los países menos afectados por esta ola extremista porque los dos partidos (PP y PSOE), que en Europa —parece imposible— están en la coalición de centro, sumarán 42 eurodiputados de los 61 de España, mientras que la extrema derecha solo tendrá 9 (6 de Vox que sube 2) y 3 de la sorpresa Alvise. Pero que Alvise tenga los mismos diputados que Sumar y uno más que Podemos hay que apuntarlo.

Y en la hispánica batalla a muerte entre el PP y el PSOE los socialistas resisten porque conservan el 30% de los votos y no ha habido plebiscito contra Sánchez. Al PP las cosas no le han ido muy bien, pero bastante mejor que a Sánchez. En las legislativas de julio la ventaja del PP fue solo de 1,4 puntos, ahora ha subido a 4 (34,2% contra 30,2%) con el PP al alza medio punto y el PSOE bajando 1,5. No es comparable del todo porque ha votado mucha menos gente, pero…

Con todo, lo peor para Sánchez es el gran desbarajuste a su izquierda, entre Sumar y Podemos, que necesita para gobernar. Y Yolanda Díaz ya ha tenido que dimitir de líder de Sumar. Aparte de Puigdemont, que es un apoyo envenenado. ¿Su coalición súper-Frankenstein podrá aprobar los presupuestos de 2025? Parece difícil y, en tal caso, en malas condiciones porque el PP ha ganado las europeas, Sánchez podría verse obligado a convocar elecciones. Feijóo, si no cae en el histerismo, sale mejor del 9-J.

En Catalunya se confirma la victoria del PSC de Salvador Illa (sexta consecutiva) con el 30,6%, mientras que Puigdemont cae 10 puntos (del 28 al 18%) respecto a las europeas de 2019 que ganó. Y ERC baja otros 6. Al independentismo no le convienen, pues, unas nuevas elecciones, lo que en principio favorece que Illa sea president. Pero de momento, Junts y ERC se resisten y por eso eligieron presidente del Parlament a Josep Rull (Junts) que apostará por investir a Puigdemont. Aunque sea un gran lío y no prospere. Luego…

Vamos a Europa. Como se preveía la extrema derecha ha subido y puede pasar (hay casi 100 no inscritos) del 20 al 25% de los 720 diputados. Pero está dividida en dos y la suma del PPE (que sube), los socialdemócratas (que solo bajan 5 escaños) y los liberales que caen 19 (por Macron y Cs que desaparecen) continuará teniendo unos 400 escaños, por encima de la mayoría absoluta de 360. La poco homogénea coalición de centro seguirá, pues, gobernando Europa.

La elección de Ursula von der Leyen en el Consejo Europeo (los jefes de Gobierno) parece asegurada, pero luego viene el Parlamento. Y allí su victoria no está cantada porque hay diputados del PPE (y otros) que no la quieren y el voto es secreto. En 2019 solo ganó por 9 votos y con el apoyo, no de los verdes —que ahora tendrán menos escaños—, sino de la extrema derecha polaca.

En todo caso, Meloni pesará más por su gran victoria en Italia. Además, la extremista AfD ha sido la segunda fuerza en Alemania, muy por detrás de la CDU (PPE), pero por delante de los socialistas del canciller Scholz y de los verdes, lo que debilita al gobierno de Berlín. Pero el gran susto es el de Francia. Marine Le Pen, con el 32%, ha más que doblado el voto de los centristas de Macron, que aventajan por menos de un punto a los socialistas.

Macron, ya muy contestado, tenía muy difícil continuar gobernando sin mayoría parlamentaria. Y ha decidido una operación de alto riesgo. Disolver el parlamento esperando que el tipo de elección —por departamentos y a dos vueltas, y no proporcional nacional como las europeas— haga que el partido de Le Pen pierda las elecciones, aunque volviera a ser el más votado en la primera vuelta. Pero es una apuesta fuerte y la experta encuestadora Ipsos no descarta del todo que Le Pen logre la mayoría absoluta. Entonces Macron la tendría que hacer primera ministra y la política europea (con París en crisis y Berlín tocado), sí que entraría en otra dimensión.

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