Opinión

Los empresarios y Sánchez

Un grupo de empresarios acude a la Moncloa convocado por la presidencia del Gobierno con motivo de la visita de Recep Tayyip Erdoðan, presidente de Turquía. Llegan con más de una hora de retraso, apenas saludan y sirven la comida otra hora tarde. Así están las cosas. El muro que empezó a levantar Pedro Sánchez hace un año después de las elecciones municipales está cada vez más a la izquierda. De ello se resiente el espacio político de Sumar e, indirectamente, el de ERC. Y también las relaciones con los empresarios y las empresas. La economía va bien en términos de crecimiento. Sigue la amenaza de la inflación. Y en el horizonte hay los nubarrones del regreso de las reglas fiscales. La bolsa se reanima con la bajada de los tipos de interés. Pero no hay confianza. Falta estabilidad. Y ninguna posibilidad de afrontar reformas de calado en el horizonte. Las empresas de asuntos públicos pasan mal momento. No hay agenda legislativa. Es verdad que algunos empresarios hablan bien del Gobierno en privado y callan en público. Y otros hablan mal del Gobierno en público y callan en privado. Lejos quedan aquellos meses durante el confinamiento por el covid en que el diálogo social volvió a funcionar en España y sindicatos, empresarios y Gobierno llegaron a pactos. Los muros pueden ser útiles electoralmente, pero son un desastre para que el país funcione.

La esencia de la socialdemocracia es combinar crecimiento económico y redistribución de la riqueza. El resto es populismo, desde impuestos a las grandes empresas que recaudan una miseria, pero las estigmatizan, hasta esos planes de vivienda anunciados hace un año durante la campaña electoral del 23J y nunca ejecutados. Seguramente hay muchos empresarios que no comparten la ideología de la actual coalición de gobierno, pero acuden a las llamadas de la Moncloa porque son responsables y capaces de distinguir sus ideas de la responsabilidad social que tienen como empresarios. No ocurre a la recíproca.

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