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Opinión | 360 grados

Sorprendente ajuste de cuentas de Bob Kennedy Jr.

Que el ex aspirante demócrata a la Casa Blanca Bob Kennedy Jr. se haya pasado finalmente al lado del republicano Donald Trump podrá sorprender cuando no indignar a muchos en Estados Unuidos.

Después de ese golpe de efecto, ya nada es seguro: nadie es capaz de predecir cómo el abandono por Kennedy de su candidatura independiente, que no de la lucha por los ideales que afirma defender, afectará al desenlace de las presidenciales de noviembre.

El paso que ha dado Kennedy tiene en cualquier caso su justificaciónsi atendemos a las explicaciones que él mismo ha dado: Kennedy acusa a su viejo Partido Demócrata de haberle cerrado el paso con métodos antidemocráticos.

Al igual que ocurrió también con otro político incómodo, el senador Bernie Sanders, representante del ala progresista y también marginado por la dirección demócrata, ésta volvió a apostar por la continuidad.

Es decir, por la vicepresidenta y ex senadora por California que en la anterior campaña electoral quedó en último lugar y no logró ni un solo delegado, pero a la que ahora el Gobierno y los medios presentan de pronto en una pura pirueta propagandística como la gran esperanza blanca.

Harris, seleccionada en el último momento, en lo que sólo cabe calificar de “golpe palaciego”, para sustituir a Biden, considerado demasiado viejo para seguir cuatro años más al frente del país, fue de pronto catapultada a la candidatura demócrata sin pasar por primarias.

En lugar de debate y argumentos, se optó por un espectáculo circense a base de “humo, espejos y globos”, sin dejar lugar alguno para las entrevistas o el debate, como denunció con toda razón Kennedy.

¿Para qué preocuparse de programa o argumentos cuando se tiene en frente a “un Trump al que sólo odiar”?, se preguntó el ex demócrata.

Kennedy jr. acusó al Gobierno de Biden y Harris de llevar a cabo una “guerra legal” contra Donald Trump y él mismo abusando para ello de las instituciones: desde el FBI o la CIA hasta el ministerio de Justicia. Y de “desmantelar la democracia con el pretexto de salvarla”. Y tuvo palabras también muy duras para los grandes medios de comunicación, siempre serviles al Gobierno de Biden, a los que acusó de verter sobre él falsedades y de difamarle.

La prensa norteamericana ha abdicado últimamente, según dijo, del “sagrado deber” de proteger la democracia, lo cual requiere un riguroso y constante control del partido en el poder.

Esto no ocurría, según dijo, en los tiempos de su tío, el presidente John F. Kennedy, y de su padre, el fiscal general Bob Kennedy, que estuvieron siempre abiertos al debate democrático a diferencia de lo que sucede ahora.

Bob Kennedy Jr. aseguró que la renuncia a la candidatura no significa abandonar sus ideales.

Y citó, entre ellos, la lucha por la paz en Ucrania, contra la censura gubernamental y mediática y contra el poder omnímodo de sus dos bestias negras, la agroindustria y la industria farmacéutica, a las que acusó de envenenar a las nuevas generaciones.

Como dándole, sin querer, la razón, los llamados medios de referencia hablaron de su apostasía, pero omitiendo cuidadosamente sus razones y las críticas contra ellos dirigidas.

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