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Opinión | Televisión y más

El «Lorololo»

Algunas de las canciones que interpreta la sabiduría popular en un estadio de fútbol haciéndolo en grupo —porque un tema cantado de forma acompañada esconde las carencias musicales de uno mismo— acaban resucitando con una doble vida. Porque en el fondo las canciones pertenecen a un autor, claro, pero acaban siendo patrimonio de las personas. Y muchas de las que se cantan tienen un pasado glorioso.

Me explico. En situaciones de euforia del equipo que juega en casa, el Será porque te amo se ha institucionalizado como un himno de amor que los aficionados comunican a su equipo, a su club y a sus colores. El tema se presentó a la final del magnífico Festival de San Remo, en Italia, interpretado y compuesto por el trío Ricchi e Poveri (Ricos y pobres) y titulado originalmente Sarà perché ti amo.

La canción no solo no ganó, sino que quedó en el quinto lugar en la final del preciado certamen italiano. Pero... carambolas de la vida, casualidades, pelotazos... tras el festival lo petaron. Y como ocurre a veces, alguien lo empezó a cantar, le siguieron 50, después 200, luego 1000... y ahora ya es un himno en todos los estadios.

Por lo general desconocemos la letra original de las canciones y arriesgamos poco, de manera que se acaba sustituyendo lo que no sabemos por el archipopular «Lorololo».

Lo demuestro con ejemplos: por estos lares el Será porque te amo se canta el título y después se continúa con el «Lorololo». ¿Que el himno de España no tiene letra? Pues se canta con el «loro, lolo». El Guantanamera también ha llegado a los estadios, siendo una canción del poeta cubano José Martí que tiene más de un siglo y que la ha cantado hasta Julio Iglesias... ¿Que no se sabe la rima? Pues a aplicar el «lorololo»... El mítico tema Sweet Caroline compuesto por el gran Neil Diamond en 1969 no hace ni tres años que se canta en los estadios. En todo lo que venga después del Sweet Caroline se aplica el «Lorololo».

Les propongo que escuchen el sonido ambiente que generan los aficionados en cualquier estadio en la Premier League, en Inglaterra. No escucharán ningún «Lorololo», en serio. ¡Ah! No olviden que toda esta explicación tiene una base histórica: la única victoria española en Eurovisión fue con el La, la, la, que cantó Massiel, que ya puestos la podían haber cantado con el «Looooo, loro, loooo». En fin...

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