Opinión | LA PELOTA NO SE MANCHA
El eterno retorno era José Ángel y Villares

José Ángel, en el calentamiento / RCD
Hubo una ligera confusión, un jugador que creía que estaba bien y no lo estaba, un calentamiento a a la carrera, un peto y una tablilla de cambios al aire, y ya había sonado el pitido inicial de la segunda parte. A pesar de lo atropellado del relevo, la sustitución de Gragera por José Ángel ejerció un efecto terapéutico en el Deportivo. Fue como si todo volviese a su sitio, como si los músculos se relajasen después de un ibuprofeno. Los hombros no pesaban, las piernas tampoco. Todo lo que era tirantez, arenas movedizas y dudas se había convertido, en un instante, en una familiaridad de esas que da el recuerdo, que da haber recorrido muchas veces ese camino, la memoria fotográfica. Estaban juntos en el campo José Ángel y Villares, y eso, en el Dépor moderno, son palabras mayores.
No hay una pareja que haya mezclado mejor, que haya entendido mejor lo que necesitaba el Dépor de ellos en los últimos tres años. Ha habido fases en las que flotaba la sensación de que el dúo era excesivamente plano en el enlace defensa-ataque o en las que el club buscó recambios o competidores para uno u otro, mientras el Dépor iba escalando en categorías y exigencia. Pero el equipo siempre vuelve a ellos. Una y otra vez, una y otra vez. Ni Charlie Patiño ni Mfulu ni Gragera ni Genreau ni Salva Sevilla. No se entiende esa segunda vuelta triunfal del ascenso sin ellos dos al mando, no se puede descifrar ese tramo de resurrección con Gilsanz sin su impronta. Y esa segunda parte ante la Cultural Leonesa ha mostrado a José Ángel, de nuevo, a la puerta, apoyado en el marco, a la espera de entrar y hacer lo de siempre, lo que tan bien le ha sentado al Deportivo en las últimas temporadas.
"Gragera es estratégico para el proyecto y no será sencillo que ceda el puesto, pero el sevillano hace que todo encaje"
Porque el sevillano, seis meses después , entró, pidió la pelota, se ancló en la salida de balón y echó al equipo para abrir todo lo que pudo, mientras le daba vuelo a un encorsetado Villares. Uno de los secretos de la salvación de la temporada pasada fue esa capacidad que mostró para filtrar pases por dentro. Uno de los grandes beneficiados entonces fue Mario Soriano, al que habilitaba unos metros por delante, cerca del área, donde es más peligroso y donde mejor puede conectar con Yeremay y David Mella. Hasta hizo varias faltas tácticas, marca de la casa, de esas que equilibran al equipo cuando corre para atrás, cuando no está del todo bien colocado. Con una se llevó la amartilla. Otro de tantos déjà vu. «Con la salida de José Ángel, un jugador de mucho talento, que juega muy bien hacia adelante, que lee muy bien el partido y que te da esa pausa, nos dio ese salto que necesitábamos también con el balón para ser dominadores. Estamos contentos», reconocía un Hidalgo que no podía tapar el sol con un dedo.
Con esta irrupción tan familiar y que ofrece tantas seguridades al Dépor, parece que solo hay que unir a los puntos para vislumbrar que José Ángel será importante en el Dépor de Hidalgo a partir de ahora. No tan rápido. Existen muchas opciones de que sea así, porque es el campo el que dicta sentencia y el que, en gran medida, quita y pone titulares, pero Gragera es una apuesta estratégica para el Deportivo. No es del calibre de ese Mfulu que llegó libre a un recién ascendido a Segunda. El asturiano viene de Primera, con un sueldo importante, con una opción de compra de 1,5 millones que el club coruñés anhela ejecutar con el equipo en la máxima categoría. Cuando firmó por el Espanyol después de formarse en el Sporting, tenía ofertas muy importantes sobre la mesa, una de ellas del Sporting Braga. El Dépor e Hidalgo apuestan por Gragera, pero aún no es él, aún no ha dado lo que lleva dentro, y el fútbol no espera por nadie. Tampoco se pueden vendar los ojos ante lo que ofrece José Ángel, ante lo que desprende y lo que genera. Todo donde más problemas tiene el Dépor, en esa zona en la que saca la pelota, en la que tiene que tirar al equipo para arriba, en la que hay que equilibrarse e manera quirúrgica. Bienvenidas sean la competencia y las soluciones ante males que amenazaban con ser endémicos.
Un puzle con piezas forzadas
José Ángel puede arreglar con sus virtudes muchos de los problemas, pero en los dos últimos partidos, aunque el Dépor haya ganado con facilidad y Loureiro asuma lo que le pidan, se está generando una situación contra natura cuando el equipo cuenta con piezas suficientes para regatearla. El futbolista de Cerceda ha pasado de llegar como lateral diestro a jugar de central zurdo. Todo para abrir la puerta a Comas y sentar a un Barcia que ha mostrado cierta irregularidad esta temporada cuando debía ser la de su confirmación. Loureiro, diestro natural, está sufriendo en una salida de tres en la que se acuesta al flanco izquierdo, algo le obliga a utilizar su pierna mala, a veces incluso en desplazamientos largos. Él lo intenta, la precisión no aparece, es lógico. Hace bien Antonio Hidalgo en crear un espacio y un hábitat al central catalán para meterlo en la rueda, para tenerlo listo ante eventualidades. Pero mejor, sin forzar. Es como jugar con una mano atada a la espalda.
El Dépor Abanca, derivas y hemorragias
Los revolcones ante el Barcelona, para desgracia del propio fútbol español, entran dentro de la rutina para la mayoría de los equipos de la Liga F. Casi nadie se libra. Más que la pérdida de tres puntos, es lo abultado del resultado, cómo llegues, cómo salgas, y las consecuencias que tenga en los siguientes partidos. Y es que el Dépor Abanca ya llegaba sobre el alambre y se llevó un buen bamboleo antes de volver a deslizarse sobre una superficie ínfima. El club pretende darle estabilidad al proyecto y al entrenador, y es lo lógico dentro de la apuesta seria que se ha ido construyendo en Abegondo. También debe considerar que hay hemorragias que, a las que si no se les aplica un torniquete fuerte, luego no hay manera de detener. Fran Alonso apenas mejora los números de Irene Ferreras. Y así como hace un año supo inyectar su modelo de juego en tiempo récord, ahora el equipo parece perdido, a medias en todo. Es probable que parte de su futuro se lo juegue ante el Levante, aunque no haya ultimátums, porque el problema del Dépor Abanca no es el Barça, es antes y es después. Es lo perdido que se percibe y hacia dónde va. En una semana se empezarán a despejar las incógnitas de un proyecto que es una pena que no tenga unas bases deportivas más sólidas.
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