Opinión
La palabra que mejor define 2025
Cambridge Dictionary ha publicado, como hace desde 2015, la palabra del año. Si usted tiene hijos de menos de cinco años esa palabra podría ser «patata», si los tiene de 15 seguramente sería «bro» (literal), si no logra abstraerse de la crueldad siniestra del mundo podría volver a ser «genocidio», si solo piensa en las últimas semanas quizá le venga a la cabeza «lux», si se atiborra de tertulias políticas quizá sea «perro» o «fruta» y si usted padece de algún problema mental, como por ejemplo creerse un emperador, podría contestar «Napoleón».
Sin embargo, el criterio de Cambridge sigue sus propios parámetros de elección. Y lo hace en base al impacto social de la palabra, a la generación de nuevo lenguaje, al número de búsquedas en su web y a su poder para atrapar el signo de los tiempos. Y, según ellos, la palabra que reunió esos requisitos en 2025 es: «parasocial». Según el diccionario, «parasocial» expresa esa «conexión que sientes con un famoso al que no conoces en persona, con un personaje de ficción o con un chatbot de la inteligencia artificial». Y esa definición sí atrapa el espíritu de nuestros tiempos. El término ha pasado del ámbito académico a la conversación digital masiva. Surgió de un estudio de la Universidad de Chicago en 1956 que intentó analizar de qué modo ese nuevo invento que iba entrando en las casas (el televisor) propiciaba un vínculo afectivo entre los actores de la pantalla y los ciudadanos del sofá.
De hecho, en la aldea de mi familia, una mujer, ya en el invierno de su vida, se perfumaba y se ponía guapísima cada día a la hora del parte, hasta que reconoció que aquel hombre tan apuesto y encorbatado (el presentador del telediario) era su enamorado. Y en el terreno de los personajes de ficción, Oscar Wilde llegó a afirmar, tras leer Las ilusiones perdidas: «La muerte del protagonista, Lucien de Rubempré, es la gran tragedia de mi vida». Por encima de la pérdida de familiares reales.
En cuanto a pensar que un creador es tu íntimo, no suele acabar bien, ni en la vida real (el asesinato de Lennon) ni en la ficción (prefiero no desvelarles para qué usa una fan la piel de su autor favorito en la novela Misery, de Stephen King).
Pero el término ha cogido nuevos vuelos. La gente pasa horas comiendo Yatekomo frente al ordenador mirando a streamers que comen también fideos frente al ordenador mientras hablan durante horas. Las estrellas de la música y del cine parecen más cercanas, porque comparten flashes de su vida (convenientemente editados en redes) que parecen acercarlos a sus fans. Pero si el término «parasocial» es verdaderamente novedoso, y también preocupante, es cuando se aplica a la IA.
Muchas personas empezaron a usar chats de inteligencia artificial para transcribir notas de voz o apuntes de clase. Ahora les preguntan cómo podrían adelgazar o ligar. Así que mucha gente se somete a cirugía, compra cremas o comete imprudencias sentimentales solo porque se lo ha aconsejado su Amigo Artificial. Si lo piensan, a veces podemos aplicar parasocial incluso a nuestros mejores (y de carne y hueso) amigos. La hiperaceleración de la vida nos empuja a hablar con ellos por Telegram o WhatsApp. Así que habrá que quedar para que la palabra de 2026 sea «bar», «concierto», «cine», «vida».
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