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Opinión

A vueltas con «la amenaza rusa»

Uno no puede abrir estos días un periódico sin leer las palabras «amenaza rusa», utilizadas continuamente por los políticos y los medios para justificar ante los ciudadanos el rearme del continente.

También la emplea el teniente general Holger Neumann, inspector de la Luftwaffe (Fuerza Aérea alemana) en declaraciones al semanario Der Spiegel.

«Cuando hablamos de defensa del país y de la Alianza, debemos tener clara una cosa: luchamos por nuestra existencia, luchamos porque otro Estado ha decidido atacarnos».

El Estado del que habla sin nombrarlo sólo puede ser Rusia porque China está muy lejos, pero ¿cuándo ha anunciado su presidente, Vladimir Putin, tal propósito?

Da igual. Como añade el jefe militar alemán: «En un combate de ese tipo, nuestro objetivo solo puede ser la victoria. Y la fuerza aérea tiene que estar preparada para ello».

Y para ello necesita, según Neumann, todo tipo de material bélico: cazas, drones, aviones de transporte de tropas, aviones nodriza y aviones espía, sistemas de defensa aérea, sensores y también sistemas espaciales.

Las empresas de armamento a ambos lados del Atlántico y sus accionistas se van a poner las botas con todos esos encargos.

Para manejar todas esas armas y sistemas hará falta también personal, y el general calcula que se precisará aumentar en más de un 70 por ciento la dotación actual.

Se trata, explica, de conseguir la superioridad aérea sobre el enemigo porque «la lógica de la guerra indica que nunca se ganará si uno se limita a defenderse».

Es decir que habrá que poder llevar a cabo «operaciones ofensivas en el territorio del agresor contra objetivos militares como centros de mando e infraestructuras».

Y como la experiencia enseña que no hay dos guerras iguales, se aprovecharán justamente las experiencias ganadas en Ucrania aunque, advierte, no habrá que basarlo todo en los drones, pese a que harán falta más, sino que se precisa «una combinación inteligente de armas».

Habrá además que «debilitar al adversario» antes de que pueda lanzar «una guerra masiva», explica Neumann, que pone como ejemplo los golpes preventivos que llevaron a cabo Irán y Estados Unidos contra Irán.

El teniente general no parece poner ninguna pega a ese ataque contra un país que no había atacado antes a ninguno de sus dos agresores, sino que explica que «aquella operación no habría sido posible sin una fuerza aérea superior, que logró destruir las defensas aéreas iraníes».

El militar alemán se muestra con todo algo más prudente que el ministro de Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, quien propuso derribar en el futuro cualquier caza ruso que penetre en el espacio aéreo de la OTAN.

«Como hombre de la Fuerza Aérea, considero importante la prudencia», explica el teniente general Neumann, según el cual ese tipo de «tanteos” ya los había en la Guerra Fría, y lo único distinto es «su intensidad».

«Seguro que se trata de una provocación, pero, advierte el alemán frente al halcón polaco, no hay que caer en una espiral bélica por culpa de un derribo precipitado».

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