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Opinión | La pelota no se mancha

Para Samu, cada jugada es el fin del mundo

Samu

Samu / Fernando Fernandez

No hay un mañana, solo esa pelota dividida, ese delantero que le desafía, esa portería que salvaguardar. Samu desprende en cada acción una sensación de concentración extrema. Es lo que destila, es lo que sucede para él. Por eso ha sido capaz de devorar categorías, de sobreponerse a cierta inferioridad física. Todo ha estado siempre en su cabeza, en el aprovechamiento máximo de sus cualidades. Así ha sido siempre, así ocurrió en verano. Su partido en Sabadell no fue una excepción.

Fue uno más, no se despegó de los rivales, de sus deberes en el campo. Le puede faltar estética, le sobra efectividad. En la segunda parte dio un clinic de anticipación, de buenas decisiones en situaciones de riesgo, de consumar un marcaje profundamente pegajoso. Hidalgo dijo al acabar el verano que estaba listo. Ante un Primera RFEF, sí. Queda un escalón. ¿Le llegarán las oportunidades?

Samu demostró que nunca pasa de puntillas por los partidos. No es solo cumplir, es que los atraviesa. Visualiza y ejecuta. Se equivocará o no. Pero no se deja ir, ni está por estar. Ese es otro de los valores de su encuentro, porque el Dépor le dio vida al Sabadell. Más de un futbolista se contagió de la incomodidad y dejó que el partido cayese por su propio peso. Acabó decantándose y le dio una tercera ronda, podría haber salido cruz. Hidalgo toma nota y Samu está señalado en rojo. Soberbio proyecto de central.

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