Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

Paloma Castro

Escándalo, es un escándalo

Por si no bastaba con los escándalos de corrupción que asolan al Partido Socialista, ahora los casos de acoso laboral y sexual parecen estar comenzando a marcar la agenda de un me too socialista en toda regla, y ha sido el presidente de la Diputación de Lugo quien ha servido para señalar el comienzo del recital.

Ningún partido quiere estos conflictos en su interior, y mucho menos tener que resolverlos dentro; la respuesta quirúrgica es la única solución efectiva a estos temas, y por eso, la inmediata salida de Tomé es la respuesta organizativa eficiente para la organización y para sus votantes. Pero no es lo que cabe esperar del PSOE.

Todas estamos de acuerdo cuando escribimos los protocolos, pero no lo estamos cuando los ejecutamos. Es cierto que no se puede intervenir sin denuncia, pero sí se puede animar a denunciar a las víctimas y ofrecerles protección para que puedan realizar las denuncias.

El problema de todo esto es que también Tomé tiene que gozar de la presunción de inocencia, igual que el fiscal general, o la señora Cospedal, o el acusado de matar a la vecina del cuarto; la presunción de inocencia es para todas y para todos, por mucho que el Tribunal Supremo haya creado tan serias dudas.

Pero también es un problema que la mayoría de estos delitos se produzcan en un espacio de intimidad, sin testigos, en el que la prueba resulta prácticamente imposible, y, sin embargo, hay que actuar. Lo malo es que la actuación conlleva una condena social que en ningún caso es compatible con la presunción de inocencia.

Hay machismo en la tendencia a no creer a las víctimas, incluso en la lógica orgánica de ralentizar y no comunicar hasta que estemos seguros, y para eso, para evitarlo, deben funcionar los protocolos. La única solución, no digo que la justa, es la higiene inmediata.

Para el PSdeG es fundamental que Tomé deje la alcaldía, porque de no ser así, la resistencia de Tomé marcaría el escaso peso que el secretario general tiene dentro del partido, o dicho de otro modo, que los concejales no son de los partidos sino de los alcaldes. Y más allá de este caso concreto, la imagen de todos los concejales marchando con el alcalde como no adscritos sería difícil de explicar.

Para que todo sea aún más complejo, mientras escribo estas líneas me llegan noticias de que Besteiro sabía del caso desde octubre, falta aclarar si había denuncia o no, porque las cosas son muy diferentes, orgánicamente hablando, antes y después de la denuncia.

En cualquier caso, quiero ser clara, más allá de este me too del que ahora se habla, el PSOE es el actor fundamental en España para la igualdad de la mujer y la defensa de sus derechos, incluidos todos los espacios relacionados con el acoso sexual; y ningún partido de la izquierda podría haber hecho nada sin la participación activa de los escaños del PSOE, no hablemos ya de la derecha de este país.

Por eso llama la atención que la derecha se rasgue las vestiduras por los casos que hay dentro del PSOE, porque es más fácil que haya un me too en el PSOE que alguna vez pueda haberlo en el PP. Como diría el gran Rafael, escándalo, es un escándalo.

«Para el PSdeG es fundamental que Tomé deje la alcaldía, porque de no ser así, la resistencia de Tomé marcaría el escaso peso que el secretario general tiene dentro del partido».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents