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Opinión | Nuestro mundo es el mundo

«Así no podemos seguir»

Pedro Sánchez está en su momento de máxima debilidad. El ABC, con base en los graves casos que investiga la UCO, abría así su portada del viernes: «El PSOE se desangra por una corrupción sin freno». Y Yolanda Díaz, la vicepresidenta segunda y líder de Sumar, afirma con aire profético: «Se acabaron las reflexiones. Así no podemos seguir». Si el ABC y Yolanda Díaz coinciden… Y un antiguo diputado socialista me admite: «Es un fin de ciclo». ¿Qué hará Sánchez?, ¿tendrá que ir a elecciones en 2026 como predice Maribel Vaquero, la portavoz del PNV?

El exdiputado cree que Sánchez cometió un grave error pensando que la coalición de la investidura —con Junts y los cuatro de Podemos— sería algo más que un pacto efímero. Y ahora estamos sin mayoría. Pero nuestro principal problema, dice, es que a Pedro se le desmorona todo el discurso. Por una parte, los derechos de las mujeres. Sufrimos la vergüenza de Ábalos, agravada ahora por Paco Salazar, muy cercano colaborador de Sánchez. Y crece el rosario de casos —Javier Izquierdo, de la Ejecutiva Federal, el presidente de la Diputación de Lugo…— que hacen que el PSOE, que es feminista, parezca hoy machista. Y culpable de no atender las denuncias de las víctimas. Casi nos pintan como una asociación de malhechores que recurre a las prostitutas (Ábalos) o presiona a las militantes (Salazar). Es algo que nos humilla y que tendrá un alto coste porque en nuestro electorado hay más mujeres que hombres.

Sigue. Y encima la corrupción. No del PSOE, pero sí de destacados dirigentes. Primero Ábalos, Koldo y Cerdán. El más grave Cerdán porque era el amigo de Ábalos y Pedro lo eligió para relevarlo. Y ahora la detención de un extraño personaje como Leire Díaz, la fontanera de Vicente Fernández, expresidente de la SEPI (Sociedad Española de Participaciones Industriales), y de Antxon Alonso, el empresario navarro cómplice de Cerdán. No hay nada probado, pero la sospecha es que había una trama Cerdán más grave de la que pensó Pedro, cuando compareció antes del verano, hundido y demacrado, para pedir perdón por no haber reaccionado hasta que se conocieron las grabaciones de la UCO. Y Vicente Fernández era un colaborador de María Jesús Montero en la Junta de Andalucía. ¿Puede salir tocada la primera vicepresidenta que es además la candidata en Andalucía?

¿Hay una conspiración de la UCO contra el PSOE? No parece creíble y el fondo de la cuestión es que Pedro —pese a su gran intuición y a que logró que volviéramos al Gobierno— se está demostrando que ha sido un pésimo seleccionador al elegir los hombres fuertes del PSOE. ¿Puede generar confianza para gobernar España quién ha confiado ciegamente en Ábalos, Cerdán y Salazar?

Una larga pausa. Pedro es ya más alguien quemado que un resiliente. Y no tenemos alternativa. Felipe es el abuelo gruñón y García-Page no entiende que, para el PSOE, Cataluña y el PNV son imprescindibles. Estamos en el infierno. Y Pedro no tirará la toalla porque la alternativa —un pacto Feijóo-Ayuso-Abascal— da miedo a todos los socios. Y Puigdemont no quiere echarnos, sino exprimirnos.

He oído a Míriam Nogueras. Está feliz porque piensa que sacará tajada de nuestra debilidad. Y piden cosas imposibles. Porque la Constitución ya no se puede estirar más. Y porque los electores no quieren que España se autodisuelva. El PNV lo entiende y además el PSE le ayuda en Euskadi.

Pero Junts está en las últimas, Illa les ha ganado la Generalitat y la Orriols les roba el electorado. Junts grita mucho porque no tiene alternativa. El gran drama es que nosotros tampoco. Ni a Junts, ni a Pedro. Hay una grave crisis política, pero no social. La calle está tranquila porque la economía tira y podemos subir las pensiones y el salario de los funcionarios. Nada que ver con cuando Zapatero, con la gran crisis económica, tuvo que recortar todo.

Le contesto que veremos cómo reacciona el presidente el lunes, cuando haga balance del año. Si se creyera al CIS de Tezanos, que dice que el PSOE le saca nueve puntos al PP y que Abascal está ya a solo cinco de Feijóo, convocaría elecciones de inmediato. Pero Sánchez no se cree a su CIS. ¿Lo manipula? Si es así, es algo que se acerca a las críticas del PP y la derecha mediática de que se apodera de las instituciones.

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