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Opinión | EDITORIAL

Toca cumplir el pacto de Medicina

El conselleiro de Educación, Román Rodríguez, y el de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño junto con los rectores de la UVigo, Manuel Reigosa; el de Santiago de Compostela, Antonio López, y el de A Coruña, Ricardo Cao en la rueda de prensa para anunciar la descentralización efectiva de la docencia del grado de Medicina enlas tres universidades.

El conselleiro de Educación, Román Rodríguez, y el de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño junto con los rectores de la UVigo, Manuel Reigosa; el de Santiago de Compostela, Antonio López, y el de A Coruña, Ricardo Cao en la rueda de prensa para anunciar la descentralización efectiva de la docencia del grado de Medicina enlas tres universidades. / Xoan Álvarez / FDV

El cisma se ha evitado en el sistema universitario gallego, al menos de momento. Las universidades de A Coruña, Santiago y Vigo pactaron con las Consellerías de Educación y Sanidade a finales de noviembre un sistema para descentralizar el grado de Medicina y recuperar el consenso para impartir de forma conjunta los cursos 4º, 5º y 6º, una decisión que permitía congelar las aspiraciones de la UDC de contar con un centro propio al menos hasta 2029, demanda a la que luego se sumó la UVigo. Pero la Facultade compostelana rechazó el acuerdo, forzando al rector de Santiago a aplazar la votación del mismo en su órgano de gobierno, y abocó a A Coruña a reactivar el procedimiento para demandar un centro propio. Todas las alarmas sonaron en los despachos de San Caetano, cuya prioridad era mantener un único centro descentralizado y evitar una competición entre universidades.

Esta semana, sin embargo, tras muchas presiones entre bambalinas, la Facultade de Santiago rectificó y asumió como válida la entente cordiale para incorporar a A Coruña y Vigo no solo a la docencia clínica y teórica, sino para que estas cuenten con autonomía a la hora de seleccionar sus unidades docentes.

En el tiempo de descuento, usando la metáfora empleada por Román Rodríguez, conselleiro de Educación, se ha conseguido reconducir una situación que, pese a todo, requiere todavía mucho esfuerzo y generosidad para plasmarse por completo.

El acuerdo establece que durante los próximos tres años se irán dando pasos progresivos para que A Coruña y Vigo impartan no solo las prácticas de los tres últimos cursos del grado, sino también formación teórica y clínica a través de sus propias unidades de docencia. Gracias a ello, podrán designar el 50% de sus nuevos profesores.

Este punto suponía uno de los grandes elementos de rechazo por parte de la Facultade compostelana, contumaz a la hora de mantener el control y selección de profesores, un sistema que había molestado sobremanera a los médicos adscritos a los hospitales de A Coruña y Vigo, como plasmaron en un documento hace unos meses.

El paso atrás de la Facultade de Santiago permite a los rectores comenzar a planificar la puesta en marcha de un sistema de descentralización que ya se había acordado en 2015, pero del que se había desarrollado una mínima parte.

A Coruña y Vigo —esta última vota el acuerdo el martes— se comprometieron a aparcar sus deseos de contar con una titulación propia si se materializaba la descentralización, pero la institución liderada por Ricardo Cao ya ha advertido de que estará vigilante de que se respete lo firmado, un mensaje a la Facultade de Santiago de que la comisión de seguimiento del pacto no puede utilizarse para rebajar la autonomía comprometida para la UDC y la UVigo. Esa es la clave de bóveda para que el consenso alcanzado se mantenga.

Las elecciones a nuevos rectores en Santiago y Vigo pueden alterar el ambiente entre los tres centros, pues la mayoría de candidatos del primer caso era reacia a compartir el timón de Medicina. Por ello, la alerta de Cao resulta pertinente: ha de cumplirse lo firmado y no emplearse la comisión de seguimiento para perder tiempo en el cronograma de descentralización o para retirar autonomía a la UDC y la UVigo para nombrar y elegir a los integrantes de sus unidades docentes.

Además, en tiempos de inestabilidad política e incertidumbre, el ámbito universitario debería esforzarse en dar ejemplo y cumplir los acuerdos firmados. Así, no solo se mejorará la formación de nuestros médicos, sino que se garantizará un clima de cooperación en la élite de la formación académica de la comunidad.

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