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Opinión

No es solo el petróleo, estúpido

«No es solo el petróleo, estúpido» habría que decir, parafraseando la famosa fase de otro presidente intervencionista, el demócrata Bill Clinton, sobre lo ocurrido en Venezuela.

Sí, el petróleo, del que el país de Hugo Chávez y Nicolás Maduro posee las mayores reservas mundiales conocidas, ha tenido mucho que ver con ese acto de fuerza ilegal contra un país soberano cuyo régimen no soporta Washington.

Sí, el petróleo, el oro, los minerales raros y otras riquezas del subsuelo de la República bolivariana, son objeto de la codicia de Donald Trump y las multinacionales de EEUU que, como el lobby sionista, tan generosamente apoyan al Gobierno y al Congreso de ese país.

Pero no es todo, en la cabeza del ideólogo imperialista de ascendencia cubana, Marco Rubio, secretario de Estado además de consejero de Seguridad Nacional de Trump, está sobre todo el próximo peón que Washington se propone derribar: la isla caribeña de la que huyeron sus padres.

El propio Rubio lo explicó con claridad en la conferencia de prensa en la que se Trump confirmó el secuestro de Maduro para llevarlo al tribunal neoyorquino que lo juzgará como supuesto cabecilla de una organización dedicada al narcotráfico.

Según Rubio, la pequeña Cuba ha mantenido en sus redes ideológicas a Venezuela, y se trata de liberar a ésta, lo que precipitará la caída del régimen de La Habana.

No puede haber mayor disparate que lo afirmado por Rubio sobre la dependencia venezolana del régimen cubano, pero cuando uno tiene la fuerza militar de EEUU vale cualquier argumento.

Por ejemplo, también el de presentar a la Venezuela de Maduro como el origen principal de las drogas que llegan a EEUU cuando está claro que son muchísimas más las que entran por la frontera mexicana o las que salen de un país ahora aliado de Washington como Ecuador, gobernado por el empresario bananero ecuatoriano-estadounidense Daniel Noboa.

¿Y qué decir del hecho de que el propio Trump indultase recientemente al expresidente hondureño Juan Orlando Fernández, condenado en EEUU a 40 años de cárcel por narcotráfico, en un claro intento de influir en las elecciones en ese país de su patio trasero? Todo es una enorme farsa que ni siquiera se trata de ocultar.

Y para volver al petróleo, aunque Venezuela tenga las mayores reservas mundiales, lo cierto es que se trata de un petróleo pesado, que requiere procesos de refinado más complejos, para lo que están, es cierto, muy preparadas algunas refinerías estadounidenses.

Pero ese crudo lo exportaba hasta ahora Venezuela sobre todo a China y la India, que también cuentan con ese tipo de infraestructuras y que, por ejemplo, en el caso de Pekín lo pagaba en su divisa nacional, el renminbi.

Y este es otro de los factores que explican la intervención militar de EEUU en un país que aspiraba a entrar en el grupo BRICS (por las iniciales Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica), del que ya forma parte otro gran productor y miembro fundador de la OPEP: Irán.

Un grupo cada vez más poderoso que trata de sustituir al dólar en sus transacciones comerciales por sus monedas nacionales como el yuan, el rublo o la rupia o la nueva moneda digital, que llaman «unit».

De tener éxito, sería el comienzo del fin del sistema del petrodólar, que es el que ha permitido hasta ahora a EEUU financiar su gigantesco déficit comercial y presupuestario. Y eso es lo que más miedo da sin duda a Washington.

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