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Opinión | Unión Europea

Leire Pajín (Diputada al Parlamento Europeo)

Acuerdo UE-Mercosur; la mejor estrategia en el tablero global actual

La firma del acuerdo UE-Mercosur

La firma del acuerdo UE-Mercosur / Tania Rego/Agencia Brazil/dpa

Casi 30 años para culminar las negociaciones de Mercosur, un proceso extraordinariamente complicado para conciliar las posiciones de estas dos regiones del mundo, equilibrar sus intereses productivos, y conjugar sus objetivos estratégicos. El acuerdo llega en un momento especialmente pertinente, con un tablero geopolítico fragmentado, donde las grandes potencias ejercen su influencia utilizando todas sus armas y vulnerando los acuerdos multilaterales. En ese escenario, es más urgente que nunca acelerar la autonomía estratégica europea y reducir su dependencia económica y energética, así como tejer alianzas políticas y comerciales con actores alternativos y relevantes. El acuerdo UE-Mercosur crea la mayor zona de libre comercio del mundo, con más de 700 millones de habitantes. Es por tanto una apuesta económica y comercial, imprescindible para garantizar la necesaria transformación digital y energética.

Pero va mucho más allá, el acuerdo con el Mercosur es la defensa ante la nueva confrontación arancelaria global y la mejor respuesta política a las pretensiones de Trump.

Somos consciente de las protestas e inquietudes que el acuerdo ha provocado, fundamentalmente en el sector primario, pero también del apoyo de numerosos sectores productivos. A todos ellos hemos escuchado con atención y sensibilidad, y con todos ellos, especialmente con el sector agrícola, seguimos trabajando para garantizar redes de seguridad (con 6.300 millones de euros comprometidos) y una futura PAC realmente justa que haga posible una agricultura competitiva y rentable. Ahora bien, en la era de la desinformación, conviene aclarar algunas cuestiones:

El comercio entre Europa, España y Mercosur ya existe hoy y su volumen es robusto. Sin embargo, hasta ahora, esa relación se basa en un tablero sometido a aranceles. El acuerdo incluye cláusulas de protección y es más previsible. Garantiza medidas de protección reales para los sectores agrícolas sensibles, es decir, cuotas muy limitadas a la importación con rebajas de arancel de productos como los cítricos. Además, contempla salvaguardas para revisar los aranceles si fuera necesario, y prevee compensaciones económicas si aun así estos sectores se vieran perjudicados.

El acuerdo permitirá además el crecimiento exponencial de las oportunidades de exportación para productos tan fundamentales para nosotros como la automoción, el textil, el aceite y el vino, la cerámica, el calzado, los dulces y los chocolates, que verán eliminados o muy reducidos los aranceles actuales. También se verán favorecidas las importaciones de materias primas para piensos y fertilizantes, lo qie abaratará la producción.

Así mismo, el texto añade un compromiso de obligado cumplimiento del Acuerdo de Paris, lo que supone un paso de gigante en el compromiso con la sostenibilidad.

Y lo que debe quedar más claro, el acuerdo incluye textualmente “que los productos que se importen a la UE tienen que respetar nuestros estándares”, garantia de salud pública y seguridad alimentaria.

Con este fin, se aumentarán en un 50% las auditorías en origen y un 33% en los Puestos de Control Fronterizo de la Unión Europea.

En definitiva, dejar pasar esta oportunidad supondría limitar enormemente la diversificación comercial y la fortaleza económica de la UE, y reducir nuestra capacidad de respuesta en el actual tablero internacional. Por todo ello, esperamos altura de miras y responsabilidad de todas las fuerzas políticas, especialmente de aquellas, como el PP, que defienden y lideran una posición en Bruselas y otra muy distinta en nuestro pais. Lo que nos jugamos es muy serio.

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