Opinión
Un misil para Mauri
El Reino Unido, según anunció su Ministerio de Defensa días atrás, está inmerso en un proyecto que mejore las «capacidades defensivas» de Ucrania. Para ello saca a «concurso» el desarrollo de un misil balístico que pueda alcanzar objetivos rusos situados a 500 kms de distancia.
En el comunicado se detalla también que este nuevo armamento albergue una cabeza explosiva de 200 kg. Teniendo en cuenta la capacidad destructiva de los compuestos utilizados en la industria militar actual, este juguetito causaría daños estructurales serios, en un radio de ciento cincuenta metros y el colapso total o parcial de edificios en distancias más cortas. En función de la densidad de población, es diferente bombardear una instalación estratégica (centrales eléctricas y polígonos industriales) que una zona urbana (por ejemplo, el Mercado Progreso en Vigo o la plaza de Lugo en A Coruña), las víctimas podrían oscilar entre las varias decenas hasta incluso superar la centena. Un punto relevante del comunicado es el precio. Las empresas que quieran participar deben presentar propuestas donde el coste unitario por misil ronde las 800.000 libras, unos 920.000 euros. Otra curiosidad es que el nombre escogido para este programa es Nightfall, anochecer en inglés. Será porque cada bombazo resultará como un anochecer repentino.
La segunda parte del título es Mauri. Mauri es de Nigrán, tiene tres añazos y en un giro extraño de la ruleta de la vida le tocó el Síndrome de Alexander; una dolencia neurodegenerativa y mortal. Una enfermedad rara. Aunque, como precisa su madre, Iria, ella prefiere definirla como minoritaria. Porque su dolencia rara no es, tan sólo desconocida; si se investigara dejaría de serlo. Sin embargo, pocas personas la sufren y los recursos destinados para encontrar una cura son escasos.
Conocí esta historia a través de C., que nos preguntaba en el chat del curro si se nos ocurría alguna manera de recaudar fondos más allá de todo lo que habían intentado sus padres. Porque, a decir verdad, sí existe una esperanza que puede ayudar a Mauri: es la terapia ASO, pero someterse a este tratamiento implica un desembolso de entre 500.000 euros y 1.000.000 euros. La cantidad asusta, si bien, casi es lo mismo que uno de esos misiles Nightfall británicos.
Que curioso. Poco pensamos en lo importante que es la industria armamentística. Favorece la innovación, sin olvidar que además emplea a muchas familias. No son únicamente quienes fabrican los explosivos sino también quienes, después, entierran a los muertos y reconstruyen lo destruido. ¡Que en una guerra nunca es poco! Es más, sin fabricas de armas, ¿a qué destinaríamos todo ese dinero? Pocas cosas mejores se me ocurren. Quizás cultivar campos o destinarlo a la investigación médica; bueno, con calma… tampoco nos vengamos muy arriba.
#UnaCuraParaMauri
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