Opinión | Shikamoo, construir en positivo
Paz
Buenos días, queridos y queridas. Hoy —ayer— les escribo rodeado de buena gente. Y, más en concreto, de buenas personitas. Y es que estas líneas las hilvano entre niños y niñas de Educación Infantil, Primaria y Secundaria del CPI de Atios, en Valdoviño. Ellos y ellas se han concentrado en su pabellón polideportivo para hablar de paz. Y, como ellos, muchos otros estudiantes en sus centros educativos. Y es que cada 30 de enero se celebra el Día de la Paz. O, para ser más exactos, el DENIP, Día Escolar por la Paz y la No Violencia. Una jornada auspiciada por el educador mallorquín Llorenç Vidal, hace ya mucho tiempo, y que continúa muy vigente hoy en día…
Bueno, vaya si continúa siendo actual, y mucho más en estos tiempos en el que se prepara la guerra como excusa para mantener la paz. Momentos en que la muy poderosa industria armamentística se frota las manos, una vez que los líderes de algunas de las principales naciones no solamente propugnan y proclaman el conflicto, sino que hasta lo jalean con una suerte de orgullo patrio y mirada supremacista respecto a los demás… Sí, no se lo oculto, son tiempos difíciles, poco aptos para la lírica. Ya ven…
Pero es en momentos así cuando es tal lírica, precisamente, la que aflora por encima de los gritos y los exabruptos. Porque les aseguro que si algo hay en este acto eso es precisamente lírica, poesía a granel y un derroche de sensibilidad… Una verdadera inversión de futuro, teniendo en cuenta que los niños y las niñas de hoy serán los garantes de la paz futura, como herederos y herederas de la responsabilidad de cuidar al mundo que viene… Por eso me he puesto a escribir aquí y estoy entre ellos y ellas, buscando la inspiración para escribir un artículo que vaya más allá del mero discurso, una propuesta realmente encarnada en la esperanza en un mundo mejor, de la mano de nuestros pequeños y pequeñas…
Estoy escuchando poesías, canciones y un compendio de argumentos que no por ser esbozados por jóvenes dejan de ser menos valiosos… Asistiendo a pequeñas escenas de guerra y conflicto llevadas a cabo por los alumnos y alumnas, en clave de reivindicación de un mundo más justo… Escuchando canciones interpretadas con la ingenuidad propia de quien no se ha visto contaminado todavía por los intereses económicos que algunos interpretan como ineludibles en la concepción del mundo y de las relaciones entre las personas y los pueblos. Y todo eso es oro líquido, queridos y queridas. Pero no oro porque cotice mucho en el mercado de materias primas sino porque todo ello brilla intensamente, pero no con el relumbrón efímero del metal objeto de la codicia, sino de la razón de ser de nuestra propia vida…
Sí, es importante reivindicar la paz. Todas las paces, de todo signo. Sin paz, las personas no pueden desarrollarse completamente, y tampoco pueden ser plenas las relaciones entre los pueblos. El hambre, la falta de oportunidades, los conflictos, la opresión y toneladas y toneladas de codicia lastran hoy tal posibilidad para muchas personas, como usted y como yo, constantemente amenazadas.
Es responsabilidad de todos y todas ayudar a cancelar el vigente discurso de odio, que lacera las oportunidades para muchos congéneres en los diferentes avisperos de la humanidad. Palestina y Ucrania, por ejemplo, pero también en conflictos enquistados en el corazón de África o nuevas escaladas de violencia interesadas en lugares de América y Asía… Como decía el genial Arcadi Oliveres y les he trasladado muchas veces, las causas de las guerras son siempre económicas, económicas y… económicas… Siempre la codicia y la avaricia, disfrazada de buena gestión y de crecimiento empresarial, es la que amenaza a los pueblos y los individuos. Entender esto es el primer paso para revertir tal despropósito. Y eso no significa que reneguemos del hecho empresarial y económico, sino simplemente que el mismo tiene que estar también orientado a conciliar sus intereses con la mejora colectiva. Es que, si no es así, estamos condenados al desastre… Y de eso, amigos y amigas, empieza a haber ya algunas evidencias.
Bueno, les voy a dejar… Aquí sigo, escuchando a los más pequeños y a los mayores, en medio de palomas de la paz y de alusiones a los Objetivos de Desarrollo Sostenible… Ay, y algo en mi cabeza me retrotrae a aquellos tiempos en los que trabajábamos en mil foros por los malogrados Objetivos de Desarrollo del Milenio, que nacieron muertos y que evolucionaron aún a peor por las cortapisas y los sucesivos palos en la rueda por parte de los más poderosos…
Ayer, como les decía, fue en las escuelas el Día de la Paz, queridos y queridas. Pero hoy y todos son también días para creer en ella y trabajar, cada uno desde su puesto de trabajo y su acción ciudadana, por ella. Feliz paz, amigos y amigas, sinónimo de prosperidad, sosiego y armonía…
Cuídense mucho… Sean felices… Y, sobre todo, sean todos y todas ustedes verdaderos instrumentos de paz…
- El Puerto de A Coruña prevé dragar en Langosteira el equivalente a 37 dunas de Riazor y usar la arena en playas del entorno
- La huelga de buses seguirá suspendida este lunes a la espera de un acuerdo
- 40 años de A Coruña en vídeo: 'La Torre era monte y en A Pasaxe te jugabas la vida
- El sitio de su recreo en Oleiros: 'Son buenos chicos y chicas, no puedo decir otra cosa
- El restaurante de A Coruña de un premiado chef que se incorpora a la Guía Repsol: 'La carta celebra el sabor puro del litoral
- El restaurante de A Coruña para disfrutar de la auténtica pasta italiana: “Esto es como una casa, aquí lo hacemos todo nosotros”
- Así era LP45, el legendario club de tecno que marcó las noches de la A Coruña de los 90
- Amancio Ortega desembarca en Oceanía con la compra del 100% de Qube junto a Macquarie
