Opinión | Elecciones en Aragón
8F: El PP vence pero Vox gana el pulso para dibujar un nuevo Aragón y perfilar otra España
Azcón sale presidenciable de su adelanto electoral pero con menos escaños y dependencia extrema del desafiante Abascal
El PSOE da otro paso hacia el colapso total en la elecciones aragonesas con un nefasto resultado de la exministra Alegría

Feijóo, en un acto de campaña en Aragón. / EFE
Para esta ruta electoral por Aragón, por esas tierras que algunos se empeñan en llamar el Ohio español (arroja resultados regionales que suelen repetirse después, con matices, a nivel nacional) al PP no le hacían falta alforjas. La realidad es que no ha logrado llenarlas de nuevos escaños y sí de una mayor dependencia de Vox, que crece y se crece allá donde hay urnas. Eso sí, el cuestionable adelanto al trote de Jorge Azcón ha servido para descabalgar sin miramientos a la socialista Pilar Alegría, que llevará los próximos años el doloroso título de haber obtenido uno de los peores resultados cosechados para sus siglas en su propia comunidad. La excusa es que ella no ha tenido tiempo para consolidarse... El experimento de Pedro Sánchez de convertir a mediáticos ministros en flamantes candidatos autonómicos no funciona. Primer aviso. Como tampoco fue acertado empeñarse en Extremadura en que un imputado que, según Moa, representaba las esencias del supuesto acoso judicial contra el presidente y sus banderas, fuese el aspirante a la Junta. Otro aviso para un PSOE que se cae a pedazos mientras su líder resiste en La Moncloa y sobrevive logrando foco internacional.
¿Qué ha sucedido? El PP retrocede de 26 a 24 escaños; el PSOE toca suelo bajando de 23 a 18; Vox dobla resultado desde los siete hasta los 14; la Chunta Aragonesista (CHA) es el único respiro real para la izquierda con sus seis escaños frente a los tres de las últimas autonómicas; Teruel Existe pierde fuelle quedándose en dos escaños y la alianza IU-Sumar se aferra a su escaño y seguramente suspira viendo como Podemos es el que queda fuera de tablero, al igual que el PAR, Partido Aragonés.
Los resultados de este 8F pintan un nuevo Aragón y, sumados a los del reciente adelanto electoral extremeño, perfilan otra España más conservadora, reticente a entregar mayorías absolutas y adicta a los pactos complejos, de vértigo. Otra España sin tanta reticencia a empoderar a la derecha extrema y a sus provocaciones –especialmente los más jóvenes, en sintonía con la tendencia mundial- y con una izquierda sometida a un proceso degenerativo por agotamiento, que afecta gravemente a su órgano principal, el PSOE, pero también al resto del progresismo pese a alguna excepción como la CHA.
Dicho esto, miremos con más detalle las alforjas de cada cual en este viaje electoral. Azcón, el hasta ahora presidente, arriesgó adelantando los comicios alegando que no era capaz de aprobar presupuestos. Cuando lo hizo, Extremadura ya había anunciado su propio adelanto y las encuestas eran más que propicias al PP, pero no tanto como para poder dar por hecho el deseado divorcio de Vox.
Azcón, como su compañera extremeña María Guardiola, optó por jugársela con bendiciones de la madrileña calle Génova, pese a que en su caso tenía una oferta a la desesperada y de última hora del PSOE de ayudarle a sacar adelante las cuentas públicas. Ignoró el ofrecimiento socialista y convocó a las urnas para tratar de afianzarse en el gobierno, desgastar a Vox y dejar en coma a la izquierda. Extremadura votó primero y dejó en el aire un mensaje para el presidente aragonés: adelantar no es sinónimo de mejorar, salvo para los ultras. Y el mensaje trasmutó en realidad también en Aragón, dejando a Azcón no igual, sino peor que estaba –dos escaños menos-; absolutamente ligado a los extremistas y sin la bala ya de poder amenazar con elecciones. ¿Para eso las alforjas?
Las que sí se han visto repletas son las de Vox, que pasa de siete a 14 escaños y continúa con su paseo triunfal por la España electoralizada. El plan del PP nacional de esquivar la moción de censura al Gobierno y cambiarla por una moción a plazos y regionalizada, elección tras elección, le sirve a Alberto Núñez Feijóo y a los suyos para romper en pedazos al PSOE por toda la península, desde luego, pero con el altísimo precio de inflamar a la extrema derecha que sigue expandiendo sus tentáculos en el espacio conservador y en el de los cabreados de distintas edades y condición.
Si para barones y baronesas populares como Azcón o como Guardiola ya era complicado entenderse con el jefe de Vox, Santiago Abascal -que es quien manda y eclipsa sin disimulos a sus representantes en las autonomías en las que no cree-, las curvas que vienen pintan mal. Abascal les hará pagar las humillaciones que, hayan existido o no durante la convivencia de ambos partidos en gobiernos regionales, él está seguro de haber recibido por parte del PP. En el horizonte se atisba ultra-regodeo y aviso para un Feijóo que, si pretende a medio plazo gobernar en la España dibujada sobre los adelantos electorales, ya puede ir asumiendo lo que le va a tocar salvo sorpresa mayúscula.
La izquierda sigue liderada por un PSOE que se desangra poco a poco. El proyecto de Alegría no ha sido excepción. Haber sido ministra de un Ejecutivo achicharrado en conjunto no ha sumado, más bien lo contrario. La presencia de Sánchez en campaña tampoco sirve para remontar el machacón mantra que auguraban las encuestas y han más que confirmado las urnas. La pugna cainita de Sumar y Podemos y el mal trago de IU eligiendo con quien pasar examen tampoco ayuda al sueño de hacer grande el proyecto progresista, que continúa mermando. En Aragón se ha salvado Chunta Aragonesista, que se ha centrado en hablar mucho de Aragón y menos de los trillados argumentarios, pero poco más. ¿Tiene sentido seguir presentando batalla únicamente como dique de contención de una ultraderecha que sigue avanzando y agrietando ese muro? ¿No habrá llegado el momento de ser consecuente con ese discurso y pasar del ‘no es no’ al PP al ‘no es no’ a Vox para recuperar credibilidad ante el votante progresista?. ¿Puede seguir resistiendo Sánchez para repetir en generales con su partido en estado crítico? ¿Con qué alforjas?. Aragón deja respuestas. Es cuestión de querer verlas.
- Así está la clasificación de Segunda División: El Deportivo deja en bandeja de plata la segunda plaza y el Almería no falla
- El aeropuerto de A Coruña perderá 120.000 pasajeros con el fin de las rutas a Málaga, Valencia y Londres
- Un microondas, tirado junto a un contenedor de papel en A Coruña
- La obra en el inicio de Alfonso Molina, en A Coruña, descubre un muro del siglo XVIII
- El Montecarlo de A Coruña encuentra en el baile un punto de encuentro vecinal: 'A Gaiteira necesitaba un ambiente más sano
- Morás no frena: Arteixo autoriza la conexión para una nueva industria cárnica
- El grupo de restauración La Penela, nuevo propietario de la antigua nave de Flex en Bergondo
- A Coruña pierde los vuelos a Valencia y Málaga al concluir el convenio con Volotea
