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Opinión

Carlos Miranda

Carlos Miranda

Responsable de área de Deportes

El Deportivo, hoy más cerca que ayer

Compitió como casi nunca, lució Mella y añoró a un 9

Hidalgo con Mella.

Hidalgo con Mella. / Fernando Fernandez

Dolerá, duele. Porque el ascenso directo estaba ahí, porque el Dépor compitió como casi nunca en toda la temporada en el mejor partido que se puede ver hoy en día en Segunda División. Es cierto que el Castellón le ofrecía espacios y ese es siempre el mejor caramelo, pero el equipo coruñés aguantó el pulso, jugó, se fajó, utilizó sus armas, bajó la pelota al piso y corrió lo que le dejaron. Todas sus hechuras fueron de Primera en un escenario grande, exigente, también las del Castellón, que solo le pudo tumbar con dos zarpazos, con esa fe infinitiva que pone en cada una de las acciones, en todo lo que hace. El primer gol llegó, además, cuando el grupo de Antonio Hidalgo quería tomar el mando del partido. Eso también es calidad y no solo la tiene el Deportivo, aunque se lleve la fama por su resistencia a vender. Es parte de la mitología de esta Segunda División de intereses y excesivas urgencias para todos.

El Dépor, con sus imperfecciones, demostró que el camino del ascenso pasa por jugar como en Castellón. Con personalidad, con la pelota y corriendo lo que le dejen. Muchas veces esta temporada, el Dépor ha estado lejos de lucir así, por eso no está en la zona de ascenso directo. Vienen a la cabeza los partidos ante la Real Sociedad B o el Andorra, hay más, para su desgracia. No fue ese el Dépor de Castalia, que, ante todo, echó de menos un delantero de verdad, uno que fuese dañino en los últimos metros, que diese continuidad a todo lo que juega por detrás. No es una añoranza nueva. El club no vio pertinente ir al mercado para buscar en el pasado mes de enero, tampoco era sencillo encontrar lo que necesitaba. Ojalá no se arrepienta, pero es bastante probable.

Y Mella. El mejor del Dépor. Tiene buen talante, siempre dispuesto a crecer, respondiendo en los momentos decisivos. Se comió la banda. No tiene techo, debe jugar. Hay que valorar mucho más a David.

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