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Opinión

Carlos Miranda

Carlos Miranda

Responsable de área de Deportes

Si la historia del Deportivo se pudiese respirar...

Los héroes invisibles que también preservan el legado de un club

Once del Dépor de 1908 con Fojón abajo en el centro. En la parte inferior la misma equipación, que llevó hace 115 años y que porta en la imagen superior, que hoy en día conservan sus descendientes con jersey, gorra, botas y espinilleras  | // APD / FUNDACIÓN GAIÁS-VALOR E MESTRÍA

Once del Dépor de 1908 con Fojón abajo en el centro. En la parte inferior la misma equipación, que llevó hace 115 años y que porta en la imagen superior, que hoy en día conservan sus descendientes con jersey, gorra, botas y espinilleras | // APD / FUNDACIÓN GAIÁS-VALOR E MESTRÍA / Carlos Miranda

Uno de los privilegios de haber preparado hace más de una década 110% Blanquiazul, libro histórico que entregó LA OPINIÓN a sus lectores, fue sentir de primera mano la historia del Dépor, la emoción que generan el club y A Coruña en la voz de personas que llevan décadas sin pisar esta península atlántica. Una tarde tocó visitar un piso del Ensanche de A Coruña, donde en teoría se encontraba la equipación del primer portero de la historia del Dépor. De repente, tras pasar por la plancha, la prenda estaba encima de la mesa. Parecía irreal tal manto sagrado, que fuese cierta su existencia tras más de un siglo. Casi tanto como la devoción con la que hablaba Salvador Fojón hijo, ya fallecido, y la minuciosidad y la delicadeza con la que trataba la prenda, el legado de su padre. Un regalo vivir aquella atmósfera. Como si la historia pudiese calar, respirarse. Salvador no debió darle en su vida muchas patadas a un balón, no sabría mucho de fútbol, pero el Dépor le debe muchísimo. Ahora la prenda está en su nueva casa, la de todos.

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