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Opinión

Javier Bernardo

Cien años de la sede del Banco de España en A Coruña

El edificio del Banco de España, en la calle Durán Loriga, en la época de su inauguración.

El edificio del Banco de España, en la calle Durán Loriga, en la época de su inauguración. / LOC

Desde su inauguración el 24 de abril de 1926, la sede del Banco de España en A Coruña ha acompañado el desarrollo económico e institucional de la ciudad y de Galicia, desde sus inicios como prestamista al Tesoro Público y al sector privado, hasta su papel actual dentro del Eurosistema y al servicio de la sociedad.

A lo largo de estos cien años, se ha transformado sin renunciar a su identidad para atender las necesidades del siglo XXI, integrando tecnología, seguridad, espacios especializados y eficiencia energética propias de una institución moderna.

Así, hoy el edificio alberga la más moderna tecnología de tratamiento de efectivo para preservar la calidad de los billetes en circulación, incluyendo su destrucción si están en malas condiciones. Contamos con dos máquinas que, asistidas por seis operadores y dos técnicos de mantenimiento, son capaces de procesar 240.000 billetes/hora, aplicando avanzados sistemas de control que garantizan los estándares de calidad definidos por el Eurosistema.

Fotos de la sucursal del Banco de España en A Coruña en la época de su inauguración, el 24 de abril de 1926, cedidas por el Banco de España con motivo del centenario de la apertura del edifcio

Fotos de la sucursal del Banco de España en A Coruña en la época de su inauguración, el 24 de abril de 1926 / LOC

Además de la actividad vinculada al efectivo, en la sede de A Coruña desarrollamos otras funciones del Banco de España en el ámbito local, como la tramitación de las reclamaciones en relación con servicios bancarios, atención de consultas a la Central de Información de Riesgos, colaboración en educación financiera, servicio de tesorería a organismos públicos, suscripción de deuda pública etc.

La sede de A Coruña es un edificio robusto y clásico levantado en el centro administrativo y comercial de la ciudad. Su arquitectura no busca el exceso decorativo, sino transmitir estabilidad y permanencia, valores tradicionales asociados a una institución bancaria y reconocibles por generaciones de ciudadanos.

El proyecto fue obra de los arquitectos José de Astiz y Pedro Mariño, este último una figura esencial de la arquitectura coruñesa del primer tercio del siglo XX y autor también del Ayuntamiento de la ciudad.

Todo el edificio presenta una decoración sobria y clasicista pura, típica de los edificios administrativos. Para su construcción se emplearon materiales nobles y resistentes como la piedra de granito en sillares de fachada, hierro forjado para las rejas, maderas en carpinterías exteriores y mármol y maderas nobles en el interior.

A esta construcción histórica se anexó en el año 2007 un edificio moderno e independiente, construido sobre la cubierta del garaje de remesas de 1984, que comunica con el edificio antiguo a través de una zona acristalada. Fue obra del arquitecto Carlos Rodríguez Álvarez.

La superficie total de ocupación es de 1.102 metros cuadrados. Se distribuye en cuatro plantas, semisótano, baja, primera y segunda, con un frente edificado de 25 metros por un fondo de 32 metros; con una superficie construida total de 3.322 metros cuadrados.

Desde entonces, se han realizado varios trabajos de rehabilitación y modernización que han permitido conjugar el respeto al patrimonio con el objetivo de adaptarse a los tiempos actuales y prestar el mejor servicio a la ciudadanía. 

Si en sus orígenes las sucursales del Banco de España fueron esenciales para salvar las dificultades geográficas y garantizar el acceso a los servicios financieros, hoy representan, ante todo, un espacio de cercanía al ciudadano. En una etapa marcada por la evolución tecnológica, la digitalización y la transformación de los medios de pago, en el Banco de España mantenemos, a través de la red de sucursales, el compromiso de acompañar y asistir a la sociedad, combinando innovación, servicio público y la confianza forjada a lo largo de un siglo.

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