Opinión
Luis P. Ferreiro
La revolución de los Ramones cumple medio siglo
El 23 de abril de 1976 salió al mercado el primer LP del grupo neoyorquino, que fue un fracaso en ventas pero que influyó a centenares de músicos de todo el mundo

Los Ramones. / LOC
Hay acontecimientos que marcan un antes y un después en la Historia. Las revoluciones son eso, hechos puntuales que dibujan una línea entre lo anterior y lo posterior de una manera tan clara que hace que nada vuelva a ser lo mismo. Puede parecer frívolo adjudicarle esta relevancia a un simple disco, pero si el disco del que hablamos es el debut de los Ramones la cosa cambia, porque definirlo solo como "revolucionario" sería quedarse muy corto ante semejante supernova.
Bien, de acuerdo. En este primer párrafo me he flipado un poco, pero es que el cuarteto neoyorquino es una de las pasiones del que esto escribe, como la de otros muchos señores inmaduros entrados en años y con un sentido del humor un tanto turbio. El tema es que este 23 de abril se cumple el 50 aniversario de la publicación de su primer y homónimo LP, que trajo como consecuencia el Big Bang antes mencionado. Aunque en su momento el disco no vendió casi nada, los Ramones no se convirtieron en estrellas y no produjeron ese gran seísmo en el mundo del entretenimiento que creían merecer y que sí perpetraron a largo plazo.
La realidad es que fue un disquito bastante underground que no alcanzó ni de broma las inverosímiles cotas de éxito que anhelaban sus creadores ni las modestas ventas que calculaba con bastante poca fe su discográfica. ¿Y saben qué? Es lógico. Si alguien quiere saber detalles sobre la formación del grupo, la grabación del álbum y cosas de esas, ya tiene los centenares de sesudos artículos que proliferan en medios digitales y tradicionales con motivo de esta efeméride. Lo que aquí obtendrán será una pregunta: ¿Cómo alguien en sus cabales pudo esperar que el primer disco de los Ramones fuese un éxito en 1976?
Si consultamos la wikipedia, comprobaremos que los temas abordados en las letras del álbum incluyen "violencia, prostitución masculina, uso de drogas y nazismo". Y aún faltan un par de cosillas. Súmenle que los versos que tratan estos asuntos vienen acompañados de media hora de rock demencial interpretado a toda velocidad y que la portada refleja a unos tipos poco agraciados y vestidos como pandilleros de los años 50 pero con ropa tres tallas más pequeña.
La pregunta, por tanto, no es por qué nuestros héroes no llegaron a ser tan grandes como los Beatles. La pregunta debería ser como un grupo tan extraño, que prácticamente reinventó un género musical y cantaba sobre cosas inquietantes, absurdas y oscuras, consiguió algo de éxito e influencia.
Porque, volviendo a este primer LP, el disco entra en esa mercurial categoría de álbumes cuya última canción es tan buena como la primera. No son tantos. Se me ocurren La Leyenda del Tiempo, London Calling y pocos más. Pues Ramones está ahí, porque arranca con los panzers desbocados de Blitzkrieg Bop y termina con el crio nazi alemán que lucha por su patria en Today Your Love, Tomorrow the World, ambas escritas por el bajista Dee Dee y cantadas y propulsadas por el vocalista Joey y el batería Tommy, judíos los dos, para que no piensen ustedes cosas raras. Y, entre estas dos joyas, hay palizas con bates de beisbol, dos patinadoras uniéndose al Ejército de Liberación Simbiótico, sketches de La Matanza de Texas, la CIA, un sótano, un bajista que ofrece servicios sexuales a señores, esnifadas de pegamento y, en medio de todas estas red flags para futuras novias, una cándida y suplicante balada.
Y con esto empezó todo, damas y caballeros. Las canciones eran rápidas, ruidosas y raras, pero pegadizas y con unas melodías que se te aferraban al hipotálamo. Aún encima, tanto las letras como los músicos eran agresivos y desconcertantes. El resultado fue una amalgama de rudeza y vulnerabilidad, de violencia naif y de hormonas postadolescentes desbocadas, de estética retro y trastornos no diagnosticados, que no llegó a las masas pero sí a quien tenía que llegar. Porque los Ramones, armados con su debut, son el más claro ejemplo de “grupo favorito de tu grupo favorito”: desde The Clash y todo el punk británico, pasando por Guns N´Roses, Los Nikis, U2, Pegamoides, Motörhead, Siniestro Total, Green Day, The Offspring, Los Romeos, Nirvana, Red Hot Chili Peppers, Blondie, Bad Religion, Carolina Durante, Metallica, Mano Negra y The Strokes, centenares de bandas y artistas de todo el mundo tuvieron a los neoyorquinos como influencia.
Supongo que una buena conclusión para la pregunta planteada al principio de este articulillo sería que sí, que habrían merecido ese éxito inicial. Si aún se habla de Ramones y se conmemora su medio siglo de existencia es porque es buenísimo. Igual demasiado adelantado a su época, pero buenísimo. Es tan bueno que aún sin letras, si solo tuviésemos la música y el cantante bramase onomatopeyas con las mismas melodías pero sin textos, sería memorable igual. Pero es el conjunto, el todo, lo que lo hizo inmortal. Las canciones, la producción, la estética, la foto de la portada de Roberta Bayley, el diseño artístico de Arturo Vega… y ellos. Los Ramones. Tan imperfectos, tan raros, tan fracasados, tan geniales y tan humanos como cualquiera de sus seguidores.
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