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Opinión | EDITORIAL

La oportunidad de Langosteira

Vista de Punta Langosteira.

Vista de Punta Langosteira. / LOC

El estrangulamiento económico mundial causado por el bloqueo del estrecho de Ormuz tras la decisión unilateral de Estados Unidos de atacar a Irán y añadir más inestabilidad no solo a uno de los puntos más conflictivos del planeta, sino al mapa geopolítico actual amenaza con difuminar la importancia de la carrera hacia la descarbonización y el empleo de un porcentaje cada vez mayor de energías limpias. Se trata de un asunto fundamental para la supervivencia de cientos de millones de personas afectadas por el vertiginoso impacto de un cambio climático imparable si mantenemos la dependencia actual de los combustibles fósiles.

Galicia cuenta con un potencial enorme en este terreno, pese al frenazo en la expansión de la energía eólica causado por los pleitos judiciales. Desde este punto de vista, urge celebrar el logro de la Autoridad Portuaria de A Coruña al obtener una inyección económica de 97,5 millones de euros procedentes de la Unión Europea para ampliar sus instalaciones en punta Langosteira e impulsar así su plan para convertirse en un polo estratégico de la eólica marina. Esos fondos Next Generation son gestionados y asignados por el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, y muestran la importancia del puerto exterior situado en Arteixo.

Además, su colaboración con Ferrol ha permitido a este puerto recibir otros 2,5 millones, con lo que Galicia obtiene casi la mitad de los 212 millones de la primera convocatoria del programa Port-Eolmar, con el que la UE pretende contribuir a «reforzar las capacidades logísticas y la cadena de valor nacional de fabricación y montaje de aerogeneradores marinos y otras energías del mar». Castellón recibirá 50,8 millones; Las Palmas, 30; Tarragona, 24; y Gijón, 7,2.

Aprovechar el enclave estratégico del puerto de punta Langosteira y sus condiciones constituye una oportunidad que la ciudad no puede perder

Los parques eólicos marinos todavía se encuentran en una fase experimental en Galicia, si bien se está trabajando en la instalación de los primeros proyectos frente a la costa coruñesa, al tiempo que el sector industrial busca crecer mediante la fabricación de componentes exportables a otras zonas del mundo con más experiencia.

La llegada de esos 100 millones de euros a A Coruña muestra la relevancia de sus dársenas para un eje prioritario ya no solo de la política industrial y energética de Galicia y España, sino de la Unión Europea. Con ese dinero la Autoridad Portuaria prevé ampliar sus muelles en un tercio y acoger a cinco empresas especializadas en la fabricación de componentes de esa industria, un polo económico que se añadiría al logístico, cuya relevancia evidencia la presencia de grandes grupos como Nogar.

Atrás van quedando las suspicacias generadas por un puerto exterior cuyo planteamiento nació tras la catástrofe del Prestige en 2002 y cuyo coste fue acercándose a los mil millones debido a su complejidad.

Aprovechar el enclave estratégico de Langosteira como vía de salida hacia América y sus condiciones para que los grandes buques puedan fondear protegidos de los temporales mientras descargan su contenido constituye una oportunidad que A Coruña no puede perder.n

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