Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Shikamoo, construir en positivo

Hoy, más que nunca, ciencia...

¡Muy buenos días! 20 de mayo ya, en esta carrera imparable que no cesa, y que se traga los meses del calendario como si fuesen días… Ya ven, cada vez queda menos para el verano, que llegará antes de que nos demos cuenta. Pero recuerden, ya que hablamos de ello, que aunque será el 21 de junio cuando oficialmente entremos en el verano astronómico, a partir del 1 del próximo mes ya estaremos viviendo el verano meteorológico de este año 2026. Como les digo, nada…

Y una vez que empiece la estación, estaremos todavía mucho más cerca de experimentar lo que sin duda será el acontecimiento astronómico no ya del año sino de un período mucho mayor todavía, al menos en esta zona del globo. Llegará el eclipse total de Sol, el próximo 12 de agosto, que promete no dejar a nadie impertérrito, y sobre el que tendremos ocasión de ir desgranando otros comentarios y curiosidades… Y es que, no se equivoquen, se trata de un fenómeno único, que vivirán ustedes solamente una vez en su vida —siempre que no se desplacen— y que produce sensaciones, según los que lo han conocido antes, verdaderamente diferentes.

Precisamente ayer mismo tuvimos ocasión de escuchar diferentes aportaciones sobre tal cosa, de la mano de diferentes ponentes conocidos y reconocidos, en la I Jornada de Clubes de Ciencia del sistema educativo de Galicia. Una cita que inspira mi columna de hoy, no ya a tenor de lo hablado sobre el eclipse, sino de una manera mucho más general. Y es que hoy más que nunca, y aquí llega la idea central de la columna de hoy para compartir con ustedes, necesitamos la ciencia en la calle, en las escuelas y entre los más jóvenes, precisamente para combatir las oleadas de desinformación, bulos, informaciones sesgadas, mentiras interesadas y otros fenómenos de todo pelaje que pueblan las redes sociales y, por extensión, algunas cabezas de personas muy mediáticas pero con poco criterio, y que contaminan a las y los demás.

Es por eso que fue para mí un placer compartir con otras doscientas cincuenta personas, todas ellas dentro del sistema educativo de Galicia y ligadas a los Clubes de Ciencia de centros de educación primaria y secundaria, una jornada en la que se reivindicó ese papel nuclear de la ciencia y del pensamiento crítico, mucho más allá de las tendencias o de los espacios comunes. Creo que la labor de todo este colectivo es realmente fundamental a la hora de marcar positivamente la evolución de nuestra sociedad, y que todo su trabajo, tantas veces altruista y en el tiempo libre de cada cual, está dando ya frutos, aunque no seamos muy conscientes de ello.

Ferias científicas, que las hay muy conocidas y con mucha trayectoria, intercambios de buenas prácticas, experiencias con niños desde la Educación Infantil y otras joyas tuvieron cabida en la jornada, que resultó bastante motivadora en un panorama bastante plano hoy de la educación dentro de su papel en la sociedad. Y, como guía, la idea de fomentar el método científico a la hora de aproximarnos a la realidad que cada uno tenga, y el antedicho espíritu crítico, que en los tiempos de la inteligencia artificial —herramienta fantástica, pero con sus riesgos— y del poder real concentrado en muy pocas manos, puede hacer añicos no solamente la democracia, sino también la convivencia en su sentido más amplio.

Felicidades a la organización de la Jornada y a todos los compañeros y compañeras que, cada uno a su modo, con sus recursos y limitaciones de todo tipo, se empeñan en la tarea de hacer de la ciencia para el alumnado no solamente un conjunto de contenidos de los libros de texto, sino algo mucho más imbricado en la propia vida y, a la postre, en todo lo que nos rodea… Algo que forma parte íntima de nosotros y del mundo que nos rodea, y cuya visión necesitamos para comprender lo cotidiano y mucho más…

Esos espacios, además, son siempre fantásticos para saludar a diferentes personas de distintos centros y localidades, porque los afectos son importantes e indispensables para quienes trabajamos con personas y centrados en ellas… Algo que también pude experimentar esta misma mañana en otra bella cita, con un montón de alumnos y alumnas jugando al ajedrez en el IES Breamo de Pontedeume —quien esta vez lo organizaba— con otros tantos del CPI de Miño, del CPI de Atios de Valdoviño y del IES de Canido en Ferrol. Simultáneas con un Maestro, vibrantes finales de campeonatos, mucha camaradería y buen ambiente y… la misma mirada curiosa, crítica ante lo asumido sin fundamento y ávida de preguntas y con pocas certezas que conforma la visión científica que tanta falta nos hace en los tiempos que corren...

Tracking Pixel Contents