Opinión | Shikamoo, construir en positivo
Redes que te atrapan...
Hola, queridos y queridas. Parece que vamos bajando de la burra, y que se empieza a ver un claro punto de inflexión en relación con lo digital «porque sí», con las redes sociales y con muchos otros de los desarrollos de entretenimiento y comunicación que han venido caracterizando a este primer cuarto del siglo XXI… Y en ningún modo decir esto significa menoscabar la potencia y la utilidad de todo ello, que es absolutamente evidente, sino intentar únicamente ponerla en su lugar. Exactamente en el que le corresponde, ni más ni menos, tratando de no pasarnos de tal punto en un sentido o en el contrario…
Miren, si usted tiene un chaval o una chica de quince años que se pasa más de doce horas diarias con el dispositivo móvil, o aunque sea la mitad, es evidente que ahí hay un problema. Pero este no radica tanto en el tiempo absoluto que dedica a tal adminículo, sino en la evidencia de que entonces no consume todo ese tiempo en otras cosas importantes. Si no come con ustedes, sino en su habitación y pendiente de las redes sociales, si lo hace en la mesa, pero sigue interactuando con el aparato, o si su ocio se reduce a estar encerrado en su habitación metido en la virtualidad de ese mundo que enreda, cuidado…
Y esto que les cuento lo tienen claro algunos de los gerifaltes de las grandes tecnológicas, que no han tenido pudor alguno en explicar que sus hijos pequeños ni tienen dispositivos móviles ni los tendrán en mucho tiempo. Eso sí, hacen tales manifestaciones al tiempo que doblan el montante de su fortuna en tiempo record a costa de la caída en una profunda adicción a todo ello por parte de los hijos de los demás, a lo largo y ancho de nuestro planeta. No, ellos no consumen su propia medicina, pero tal veneno es ya imparable…
Hoy sabemos que el mundo idealizado y el «scrolling infinito» que implican las redes sociales más populares hacen daño. Destruyen la autoestima, la capacidad de comunicación real de las personas y afectan a las habilidades sociales y a la buena gestión de los sentimientos. Es verdad que, bien usadas, son un instrumento magnífico, pero hete aquí que conozco a relativamente pocos y pocas adolescentes —y les aseguro que he visto cientos y cientos en estos últimos años— que tengan una relación sana con la virtualidad. Y, cuando es así, esto suele ser debido a una clara concienciación por parte de los padres y las madres, con restricciones muy profundas en cuanto a la tenencia y el uso de tales dispositivos desde el primer momento en que empiezan a usarlo.
Escribí hace tiempo algunas columnas, en este periódico y otros, con nombres como «Redes asociales» u otros parecidos. Las reacciones que alguna de ellas provocó parecían indicar que la misma estuviese escrita desde postulados y principios rancios y obsoletos, ya que atacaban al mascarón de proa de una presunta modernidad. Pero fíjense ustedes las vueltas que da la vida, que alguna de las personas que más se significó en dicha labor de censura ahora parece, por lo que dice, que empieza a ver las cosas de esta otra manera… Y es que quizá lo de ser «moderno» no implique subirse al carro de lo que sea por nuevo, sino una cierta capacidad de analizarlo, de ver lo que nos da y lo que nos quita, y elaborar una opinión fundamentada a partir de ello…
No soy partidario de que a los chicos y a las chicas, a los niños y a las niñas se les prohíba el contacto con las redes sociales de forma absoluta. Pero sí de que se circunscriba mucho tal relación a momentos puntuales, y se trabajen alternativas de ocio y de relación que hagan que esa posibilidad, aún abierta, sea menos atractiva para ellos y ellas que otras opciones concretas que se les planteen. Y esto lo digo pensando tanto en el ámbito de la familia como en el de la escuela. Creo que en los dos puede trabajarse —y sí, es más cansado y consume más tiempo, recursos, voluntad y dedicación— un ocio diferente, un esquema relacional más sano y basado en las personas reales en espacios físicos y no virtuales, y modos en general más basados en la escucha activa y en el apoyo del grupo humano más próximo y real.
Comenzamos pasado mañana un mes crítico, en el que los más jóvenes empiezan sus vacaciones y su actividad en redes se dispara hasta lo impensable. Quizá sea un buen momento para marcar un punto de no retorno, y plantear nuevos modos, nuevos retos y, sobre todo, mucha menor dependencia de un mundo opaco y ligado a los intereses de cuatro, cuyos algoritmos están empezando a pasar factura ahí donde más nos duele… Sí, en el futuro de las y los que algún día serán adultos y tomarán las decisiones…
- Movistar Estudiantes - Leyma Básquet Coruña, en directo hoy Primera FEB: final del play off de ascenso a ACB en vivo | Tercer cuarto
- El asador de Lugo que conquistó el polígono de Sabón con su chuletón: 'Solo ofrecemos producto de calidad
- Revuelo en el negocio inmobiliario de Os Mallos, en A Coruña, por la futura intermodal: 'Hay interés de invertir en alquiler de temporada y habitaciones
- Quagliata y Mulattieri, en la Gazzetta: 'A Coruña nos ha cambiado la vida
- El Puerto de A Coruña tiende la mano al de Ferrol: pone 'a su disposición' sus muelles para apoyar el desembarco de la fábrica de coches de SAIC
- El bar con uno de los callos más famosos de A Coruña: 'La receta no se ha tocado en 52 años
- El Deportivo, en alerta por la propuesta de un mes de cierre del Coliseum por la invasión de campo en Getafe
- 3-4 | El Liceo, a la final de la OK Liga a base de galones y talento
