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Opinión

Carlos Miranda

Carlos Miranda

Responsable de área de Deportes

El ‘caliente’ Caio Pacheco

El brasileño más argentino es capaz domar el ruido y el vértigo

Caio Pacheco, en la previa del Leyma-Palencia

Caio Pacheco, en la previa del Leyma-Palencia / Casteleiro

«¿Momentos calientes? Es una característica mía desde siempre. Cuando está apretado, tengo la conciencia y la tranquilidad de que voy a tomar buenas decisiones. Me equivocaré, sí, pero sé que la mayoría de las veces acertaré. Me gusta tener ese valor para hacerlo». Hace dos meses sentado, calmado y cansado en una silla a pie de pista de ese Coliseum al que puso este sábado a arder, Caio Pacheco avisó en LA OPINIÓN de lo que estaba por venir. El brasileño lo dijo, con ese acento argentino suyo que siempre despista, en la previa del derbi ante el Obradoiro que salió cruz. Para su desgracia, en aquella velada no hubo ni momentos calientes, solo frustración. Pero el destino le tenía reservada una de esas noches que encumbran a los elegidos. No a los mejores, sino a aquellos a los que la pelota no les quema, aquellos que captan el silencio y ven todo a cámara lenta cuando el ruido y la el vértigo arrecian. Así, clavó triples, así dio pasos al lado para buscar el mejor ángulo de tiro, así cortó la zona con entradas que parecían cuchillo en mantequilla, así domó la tempestad hasta irse a los 25 puntos y liderar. Y eso que no había empezado bien y que llegó a desesperarse. Pero la fe ciega, la confianza siempre paga. Y cobró él y cobró un Leyma que cimentó la reacción en el temple y la mano de Diop cuando iba siete abajo y en la batuta de un Caio Pacheco que vino para comandar y esta vez lo hizo más que nunca.

Él y Diop

El Leyma, imperfecto, se agarró al fuego y al talento que tiene dentro y luchó contra sus fantasmas, los reveses, los ascensos cantados y el Palencia para plantarse en la final por la ACB. Deberá mejorar, deberá parecerse al equipo del cuarto y medio final para que el gafe de los organizadores no extiendan este domingo una nube negra sobre el Coliseum. Pero hay que creer, porque pocos equipos se lo merecen más que el Leyma, pocos han remado y han ganado más. Solo un paso.

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