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Opinión | Shikamoo, construir en positivo

Eclipse

Buenos días, queridos y queridas. ¿Qué tal están ustedes? Espero que les vaya todo bien, y que estos días de junio les colmen de satisfacciones, según sus propios intereses. Les cuento que, por mi parte, en estas jornadas estoy dedicando algunas sesiones en diferentes centros educativos a hablar sobre el próximo eclipse de sol total, que en Galicia se podrá ver de forma privilegiada. Nada especial, un poco sobre la etiología de este tipo de acontecimientos, basada en la Mecánica Celeste, una pequeña revisión histórica de su impacto en tiempos pasados, una breve mirada al arte para ver la huella de estos fenómenos en la pintura o en la literatura… Todo eso, unos comentarios sobre algunos fenómenos ópticos especialmente relevantes, y también algunos aspectos operativos. Y, entre estos últimos, sobre todo, lo relativo a la necesaria seguridad para no llevar sustos en el sentido de la vista a partir de la observación del eclipse sin tomar las medidas adecuadas…

Pero ¿saben? Ahora que estamos aquí en familia y en confianza, les contaré que a mí sobre el eclipse me interesa mucho más otra cuestión, que tiene varias facetas mucho más abstractas. Por un lado, la capacidad de este tipo de fenómenos para hacernos aterrizar sobre una realidad cosmológica que muchas veces tiende a pasarnos desapercibida. Porque no se olviden ustedes de que, a pesar de las cuestiones más prosaicas y mundanas, vivimos a bordo de una cuasiesfera que, con cinco movimientos diferentes, evoluciona por el espacio. Y que en tal marco hay presentes otras muchas realidades, como las estrellas, que no son parte de las películas de ciencia-ficción, sino algo muy tangible. Y, en tal tesitura, el eclipse irrumpe entre nosotros y nos hace regresar a esa realidad cosmológica, atreviéndose a evidenciar cuestiones astronómicas con un impacto real y contundente en nuestro día a día.

Pero, cal y arena, una vez que somos muy conscientes de dicha dimensión mucho más allá de las leyes y las costumbres de la Humanidad, es importante darnos cuenta además de que tal fenómeno del eclipse, de indudable valor desde todos los puntos de vista, en realidad no importa nada mucho más allá del punto de vista del observador. O sea, de nosotras y nosotros. Y es que lo que aquí vivimos como un fenómeno singular no deja de ser fruto del programa establecido por una mecánica planetaria milimétrica —que hemos descrito a partir de la Ley de Gravitación Universal o las Leyes de Kepler, interconectadas entre sí— y que es inherente al mero devenir de los astros… Dicho de otra manera, el eclipse se hace presente en tanto que el observador —usted o yo— lo ve, pero no tiene mayor entidad en términos absolutos si lo separamos de la mirada que, sobre él, planteemos. Y es que los eclipses, como casi todo en la vida, dependen absolutamente del punto de vista elegido para su observación…

Y es esa conciencia sobre el relativismo en cuanto a la importancia de las cosas lo que, como les digo, más me atrae sobre la cuestión. Una realidad que, por una parte, nos lleva a tomar conciencia de aquello que nos pasa desapercibido. Y que, por otra, no es más que la proyección de nuestra propia mirada. Me atrae porque, en estos tiempos de zozobra, hay quien vive instalado en sus grandes certezas, de una forma muy cerrada, en una tendencia que está creciendo... Y porque también me encuentro con quien ni siquiera alza la cabeza de su día a día para entender la grandiosidad de la existencia del cosmos. Reflexionar sobre lo uno y lo otro me parece lo más bonito de toda esta historia, aunque estos días esté más en los datos y las cuestiones relativas a la importancia del eclipse —que significará una ocasión verdaderamente única en nuestra Galicia— que también intento llevar allá donde a alguien le interese que se lo cuente.

Bueno,… pues nada… Ahí estaremos, en el IES de Carral, en el IES Agra do Orzán y en el CPI de Atios (Valdoviño), hablando del Sol y de la Luna y sus interacciones, y también —como no— de este maltrecho planeta Tierra que, a pesar de todo, sigue empeñándose en cobijarnos...

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