Opinión | Política
Pedro Feal
De ‘ninis’ a ‘sísís’: no defraudemos a nuestros jóvenes
Hace algunos años se popularizó el término ninis para designar a los jóvenes que no estudiaban ni trabajaban, chicos y chicas que habían abandonado los estudios en una época de alto fracaso escolar, pero que tampoco habían accedido al mundo laboral y que, por tanto, se hallaban en el paro y sin perspectivas inmediatas de empleo. En 2015, después de la crisis financiera y la gran recesión, constituían más de un 22% de la población española de entre 15 y 29 años. Varados en tierra de nadie entre la escuela y la empresa, sobrevivían como podían con ayuda de sus padres o abuelos y eran carne de pasotismo, desmotivación y adicciones. El cómico televisivo José Mota representó cáusticamente esta situación en uno de sus personajes más célebres: El Fumi de Morata, un indolente que vivía a costa de sus progenitores sin hacer nada.
Afortunadamente, en los últimos tiempos la tasa de ninis en España se ha reducido a prácticamente la mitad que hace una década. Hoy son apenas un 11,5% de nuestros jóvenes en el conjunto del Estado, si bien hay algunas diferencias entre comunidades autónomas. Según datos del Ministerio de Educación, en 2025 oscilaron entre el 7,2% del País Vasco y el 15,4 de Ceuta y Melilla, mientras que Galicia se encuentra ligeramente por debajo de la media nacional con un 11,1%. Estas cifras nos acercan a la media de la Unión Europea, que tiene un 11 por ciento de jóvenes desocupados.
Sin embargo, otro fenómeno de signo opuesto no para de crecer: se trata de la tasa de jóvenes de entre 16 y 29 años que hacen las dos cosas antes «negadas»: estudiar y, a la vez, trabajar. En efecto, cada vez son más los que compaginan estudios medios, superiores o de FP, con el ejercicio, aunque sea temporal, de alguna profesión (mayormente del ramo de hostelería), para obtener fondos para su propia formación y para adquirir cierta independencia, aunque a menudo sigan necesitando la ayuda de sus familias para cubrir gastos. Según datos de la EPA (Encuesta de Población Activa ), hay en España más de un millón cien mil personas de menos de 30 años que estudian y trabajan al mismo tiempo, lo que supone aproximadamente el 20% de toda la población juvenil española; es decir, que uno de cada cinco jóvenes compatibiliza estudios y empleo.
Por contraposición con el término ninis se está empezando a designar a estos admirables jóvenes con el neologismo sísís, porque en ellos se ha transformado la doble negación de los anteriores en una afirmación igualmente doble: sí que estudian y sí que trabajan, a la vez. Las circunstancias de precariedad económica, el elevado coste de la vivienda y la necesidad de adquirir formación para aspirar a empleos cualificados, les han llevado a este punto. Pero su coraje y laboriosidad les ha arrancado de la ociosidad inútil y de la dependencia del nini satirizado por Mota, y les anima a dedicar tiempo y esfuerzo a aunar dos difíciles tareas en las que fundan su esperanza de lograr un futuro propio y mejor. La sociedad entera tiene que tomar conciencia del enorme valor de esta juventud activa y luchadora, a la que las instituciones públicas, con el Gobierno del Estado a la cabeza, así como las empresas privadas, deben brindar todas las oportunidades que merecen. No vaya a ser que nuestro mejor caudal humano, la juventud que estudia y trabaja, la que representa la mayor esperanza para nuestro país, termine tirando la toalla y busque en el extranjero lo que aquí no puede encontrar.
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