Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | EDITORIAL LA OPINIÓN

Giro en la política local de A Coruña

El Palacio de María Pita

El Palacio de María Pita / LOC

La situación económica del Ayuntamiento de A Coruña ha abierto una brecha entre el Gobierno municipal del PSOE que lidera Inés Rey y su socio, un BNG que ha situado como punta de lanza a Avia Veira a poco menos de un año de las elecciones locales. Un informe de la intervención municipal cifró la necesidad de financiación del municipio en 6,4 millones de euros debido a unos gastos mucho mayores que los ingresos, una situación condicionada también por la falta de presupuestos generales del Estado. El descuadre alcanzaba los 12 millones en un Consistorio con un presupuesto anual de 375 millones de euros.

Esta semana el Concello ha descartado acometer cualquier tipo de recortes en las inversiones en barrios y servicios públicos, esgrimiendo un estudio del área económica que permitiría esquivar el tijeretazo del gasto en el último año antes de las elecciones municipales previstas para finales de mayo y evitar también la elaboración de un plan económico financiero como el que ya puso en marcha el año pasado gracias una nueva normativa del Ejecutivo estatal más laxa.

Con esos mimbres, el Gobierno de Inés Rey se presentó al pleno para comprobar el alcance del órdago lanzado por el BNG, que había amenazado con impedir la aprobación de medidas si no se garantizaba el mantenimiento de gastos previstos. A pesar del informe de Economía y de la promesa del Consistorio, el Bloque tumbó el plan de residuos que había avalado unos meses antes como advertencia de que iba en serio, pese a que todavía no se había producido ningún tijeretazo en las partidas municipales. Su abstención, unida al voto en contra del PP, tumbó el plan del gobierno municipal y abre una interesante pregunta para lo que resta de mandato. ¿Mantendrá esa estrategia incluso ante medidas que podría considerar positivas para la ciudadanía? Si el plan de residuos merecía el voto a favor nacionalista para mejorar una cuestión fundamental en el día a día como es la gestión de la basura, ¿en qué beneficia a la población coruñesa su viraje?

Este tipo de preguntas serán frecuentes a partir de ahora porque los partidos ya funcionan con toda su estrategia armada en función de la cita con las urnas del 23 de mayo del año que viene, una fecha condicionada por el calendario estatal y la incertidumbre sobre la fecha que elija Pedro Sánchez para los comicios generales.

Estos condicionantes afectarán previsiblemente también al intento de desbloquear la constitución de un área metropolitana puesta sobre la mesa por parte del Concello coruñés, que reunirá a su comisión el próximo día 30 para idear una estrategia de unión de servicios públicos más allá del transporte, un aspecto en el que la población difícilmente entiende por qué no existe mayor colaboración y mejoras. En la primera semana de julio, Inés Rey convocará a los alcaldes y alcaldesas del área para tratar de consensuar un modelo y atraer a la Xunta.

El primer ámbito ya se encuentra en pleno debate: el taxi. A Coruña vive un momento de tensión en el transporte debido al desembarco de las empresas VTC como Bolt, por lo que solo el planteamiento de una discusión sobre unos taxis que puedan operar de forma ilimitada en los municipios del entorno resulta positivo, si bien existen aspectos problemáticos para alcanzar un acuerdo, como la preeminencia en la parada del aeropuerto.

La ciudadanía espera de los representantes políticos un planteamiento sereno y honesto sobre estas cuestiones para tratar de acordar a unas soluciones lo mejor posibles para los vecinos sin que el debate se enturbie por la cercanía de las elecciones municipales. Esperemos que sea así y este último año de mandato permita avanzar en ámbitos que necesitan consenso para combatir problemas que seguirán afectando a los vecinos más allá de mayo de 2027.

Tracking Pixel Contents