Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Shikamoo, construir en positivo

Cáncer

Buenos días, queridas lectoras y queridos lectores. El mes de julio llega a su término medio, estamos a menos de un mes para el eclipse y el verano de 2026 va consumiendo su mecha lenta pero inexorablemente... Ahí estamos, tratando de afrontar la vida cada día en un mundo complejo, al que con frecuencia le falta mucha lógica y le sobran emociones vacuas que causan desaguisados importantes, y golpeados por acontecimientos luctuosos que nos gustaría que nunca hubieran acontecido. Es... la vida...

Pero superpuesto a esto perdemos también demasiada energía como individuos y como comunidad por una serie de hechos desafortunados, a los que quizá se les presta mucha más atención de la que mereciesen, pero que abundan en el desgaste, la polarización y la pobreza intelectual. Un día se trata de si una selección de fútbol está compuesta o no por nacionales de un determinado país, por el desafortunado artículo con tintes sorprendentemente racistas de quien debería pensarse dos veces qué dice y otro, esto que les cuento hoy, que tampoco tiene mucho pase... Vamos a hablar de... cáncer.

Miren, cáncer es la palabra que utilizamos para denominar a un amplio conjunto de procesos patológicos, bien diferentes entre sí, y que tienen un denominador común: la pérdida de la funcionalidad en células que se replican de forma anómala, y cuya proliferación descontrolada tiene la potencialidad de producir un importante impacto en la salud. Esta definición, sin pretender ser exacta, vale perfectamente para indicar que el cáncer no es una enfermedad, sino muchas y muy distintas pero en las que, en todos los casos, células que pertenecen a un determinado tejido -pongamos por caso el parénquima hepático- pierden su función y comienzan una rutina de proliferación descontrolada que puede afectar al funcionamiento del órgano y, vía metastática, de otros órganos, aparatos y sistemas. Así, cuando un cáncer de colon termina produciendo metástasis en pulmón o en cerebro, en estos últimos órganos aparecen células propias del primer órgano, que obviamente no tienen allí una función concreta y que se limitan a reproducirse y reproducirse. Se trata entonces de un estadio avanzado de la enfermedad, a la que hoy se combate por medio de un abordaje terapéutico complejo, que incluye ámbitos como la cirugía, la quimioterapia, la inmunoterapia o la radioterapia. Hoy el cáncer ya no es sinónimo de muerte, y de hecho cuentan los especialistas en la cuestión que hay personas que llegan a consulta muchos años después de su primer cáncer, tratándose de otros diferentes. Y es que, como procesos probabilísticos ligados a la mutación de la información genética y al mal funcionamiento de la reproducción celular que son, la edad —el tiempo— es un factor crítico a la hora de hablar de cáncer. Y, como ahora vivimos más en media, hemos de convivir también en mayor medida con esta realidad.

Cáncer es neoplasia, que vuelve a ser lo mismo que decir crecimiento anormal. Cáncer es tumor o tumoración, siempre y cuando no se trate de procesos benignos. Cáncer es el resultado de algo que sale mal en el continuo mecanismo de renovación celular, más algo más que tampoco es exitoso en el ulterior proceso de revisión de dicha anomalía, sin que funcione el mecanismo de apoptosis, muerte celular. Y el cáncer, a pesar de todos los éxitos que en determinadas localizaciones y tipologías son hoy muy mayoritarios frente a los fracasos, es en conjunto también una de las principales causas de muerte de las personas en nuestro país.

Pero cáncer, se empeñe quien se empeñe en lo contrario de forma zafia, no es sinónimo de «lacra». Tampoco de «plaga», «problema» o de hecho destructivo. Es verdad, y alguien podría argumentar lo contrario, que el Diccionario de la RAE sigue contemplando para «cáncer», en su cuarta acepción, «proliferación en el seno de un grupo social de situaciones o hechos destructivos», a pesar de que las guías de buenas prácticas en el uso de esta palabra lo desaconsejan fuertemente. Pero esto no puede ser un acicate para no querer entender que si uno utiliza «cáncer» como «problema» o «lacra», entonces seguirá percibiéndose tal influjo cada vez que se use la palabra para el diagnóstico de una enfermedad... No, no es de recibo su uso, y más por parte de personas referentes, influyentes y que aspiren a tener mando en plaza, como es el caso del actual Jefe de la Oposición. Desde mi punto de vista todo ello es desafortunado, y lo que parece mentira es que los múltiples asesores también de la oposición a los que pagamos el conjunto de la ciudadanía no tengan esta visión clara, meridiana y apoyada por la comunidad científica.

Cáncer es cáncer, gripe es gripe, malaria es malaria y todas ellas son enfermedades, que tenemos que afanarnos en tratar. Pero lo que sea un problema para la sociedad, y otro día hablaremos del presunto absentismo laboral que de repente da mucho juego en los argumentarios que se usan en determinadas bancadas del Congreso, va de otra cosa... No puede ser que cualquier persona de primera línea de la política equipare «lacra» y «cáncer». Es un error grave, por el potencial de que esto lastime a muchos conciudadanos y conciudadanas... ¡Salud!

TEMAS

Tracking Pixel Contents