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Opinión | Corrupción

Zapatero está perdido

José Luis Rodríguez Zapatero, ante la comisión de investigación del ‘caso Koldo’ en el Senado

José Luis Rodríguez Zapatero, ante la comisión de investigación del ‘caso Koldo’ en el Senado / Eduardo Parra / Europa Press

Zapatero está perdido, tal vez no sea la forma más elaborada pero sí la más breve de exponerlo:

Está perdido en tanto que se ha hundido su defensa penal, el último dique de contención. Ahora mismo, el juicio en la Audiencia Nacional está casi garantizado, y nadie se atrevería a descartar una condena.

Conviene recordar como en Aldama que los Julitos no necesitan "aportar pruebas". Ellos mismos demuestran los hechos, al haber sido elegidos por el expresidente del PSOE para una maniobra espeluznante.

Está perdido, y ahí nos duele, como causa perdida. El único presidente del Gobierno sin corrupción en su gabinete llama según los implicados desde un teléfono oculto, selecciona cuidadosamente a un testaferro, camufla las comisiones en sociedades instrumentales, intenta desligarse en lo personal. Hay pocos corruptos del amplio mapa nacional que presuntamente hayan recurrido con tanta intensidad al manual completo de ‘Uno de los nuestros’.

Está perdido como brújula del PSOE, después de haberle ganado a Sánchez las elecciones de 2023, ahora se sabe que en agradecimiento a muy poco presuntas compensaciones económicas. El daño moral a la izquierda se agrava al desnudar el regalo a Plus Ultra por parte del consejo de ministros de 53 millones de euros no devueltos, y que según la investigación fueron desviados de inmediato al lavado de capitales a gran escala.

Está perdido en cuanto a desorientado, desligado de sí mismo. Avergüenza imaginarlo cubierto de joyas millonarias que marcan un antes y un después, esbozando una excusa en el jardín de su lujosa residencia tras la imputación, declarando balbuceante ante el juez, confiado en sus Julitos como si Aldama no hubiera existido nunca.

Está perdido y no cabe descartar el riesgo de que arrastre en su perdición a quienes le han defendido con tanto celo. No solo los portavoces que cuentan sus intervenciones por mentiras, sino quienes hoy acusan ¡desde la izquierda! a los Julitos de no haberse mantenido callados, de incumplir la sagrada ‘omertà’. No entienden que a la gente le disguste ir a la cárcel, incluso en nombre de alguien tan agradable como Zapatero.

Fuente: Diario de Mallorca

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