Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Shikamoo, construir en positivo

Verano y soledad

Buenos días y un saludo. Cierto es, queridos y queridas, que estos que vivimos son días ya instalados en el parón vacacional. No hay más que ver las playas, las zonas de costa y su reflejo en lo que se publica para ver que, una vez más, se ha evidenciado la magia de la canícula, y que este mes de julio sigue su curso vacacional habitual. Una tendencia que seguramente se acreciente, como es previsible, en el próximo agosto. Y que puede ser de récord una vez más, teniendo en cuenta el enorme tirón internacional del ya muy cercano eclipse total, del que buena parte del país será testigo privilegiado…

Mientras, todo el yin tiene su yang… Los incendios más cruentos han hecho ya su habitual puesta de largo en este tiempo de verano, con episodios terribles en términos de pérdida de vidas humanas, y las sucesivas olas de calor ponen a prueba la salud de los más vulnerables, la consistencia de nuestros sistemas de suministros de energía y la paciencia de quien ya no aguanta más el calor… Pero en todo este batiburrillo hay, además, un invitado especial que no hace precisamente las delicias de quien lo soporta, y del que no se habla lo suficiente. Me refiero a la soledad no deseada que, en contra de lo que pudiera suponerse, experimenta un agravamiento en verano, afectando especialmente a las personas más vulnerables y, sobre todo, a los mayores dependientes.

Miren, irse de vacaciones es bonito. Lo que no lo es tanto es hacerlo pasando antes por Urgencias, dejando al mayor en la sala de espera después de dar sus datos y haciendo mutis por el foro… ¿Les sorprende? ¿Creen que exagero? Pues no se engañen, porque esto o lo de hacerse los remolones para recogerle cuando se le da el alta son experiencias reales sucedidas no demasiado lejos de nosotros. Sí que es cierto que, bajo esta generalidad, subyacen diversas tipologías de «relajamiento del cuidado y el compromiso», por ser políticamente correctos y no hablar de abandono, pero no hace falta más que preguntarle a las profesionales del Trabajo Social adscritas a los diferentes hospitales, así como a las de los equipos de diferentes centros de acogida y hogares, para constatar tal cuestión. Sé de lo que hablo…

La soledad no deseada no siempre implica abandono, pero hay otras muchas formas de quedarse solo. Y es que en este tiempo de verano determinadas infraestructuras de apoyo a los mayores reducen su actividad, y también los fuertes episodios de calor hacen que no sea conveniente salir a la calle en horas a las que quizá en otra época del año se puede dar un paseo… Con todo, la persona mayor se queda en su domicilio horas y horas, y muchas veces sin nadie más. Si además sumamos a esto el hecho de que todos o parte de los miembros de la familia se vayan de vacaciones en estas fechas, muchas veces esto tiene un impacto negativo directo en la red de apoyo que cuida al mayor, o que al menos supervisa que esté bien o que pueda necesitar algo. Es obvio que hay muchas personas mayores que siguen cuidadas en el tiempo estival, pero en otros casos sí que se observan situaciones como las descritas, y las mismas pueden ser el detonante perfecto para provocar ansiedad, depresión u otros problemas de salud.

Incluso cuando esto no ocurre hay otros riesgos. Y es que hay familias que, por seguir atendiendo a la persona mayor, inician en estas fechas un sistema de rotación de la misma entre los diversos domicilios de sus componentes, que termina produciendo también efectos no demasiado buenos en la persona vulnerable. De no conocer exactamente su realidad y sus necesidades, por ausencia de quienes sí están al tanto, a una percepción de ser una carga por parte del mayor, que tampoco le hace nada bueno en términos de salud mental y bienestar psicológico. Algo complejo, sin duda, y más en una sociedad cada vez más edadista, que vive la senectud muchas veces como un problema, y que acostumbra a meter debajo de la alfombra todo aquello que prefiere no ver…

Soy de los que piensan que la soledad no deseada es la principal enfermedad social de hoy, así como uno de los principales factores coadyuvantes en muchas patologías psíquicas y físicas… No sé, como siempre no creo que existan fórmulas mágicas e inmediatas para abordar la resolución de los problemas, pero sí que estoy seguro que deberíamos reflexionar más como grupo humano en torno a qué sociedad queremos en relación con nuestros mayores, y a cómo podemos hacer mejor las cosas para que puedan vivir más plenamente, con sosiego y con la tranquilidad de tener un papel real en la sociedad de la que son una parte importante… Y es que, sin ellos, directamente nosotros tampoco estaríamos aquí…

Tracking Pixel Contents