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Opinión

Una promoción efectiva de la FP

La Formación Profesional ha superado el tabú infundado de hace décadas. La sociedad ya no la entiende como el refugio de los malos estudiantes, un estigma de épocas pasadas que primaba falsamente a los estudios universitarios sobre esta formación académica y práctica. Año a año, se sucede el cierre de ciclos de FP en la primera fase, fruto de la atracción para los alumnos por la rápida salida laboral que ofrece este formación.

Aun así, algunos ámbitos de la FP muestran aulas vacías a pesar de ofrecer un empleo seguro al término de los clases. Sucede, por ejemplo, en el ámbito de la construcción. Según ha detallado esta semana en este diario el director del Centro Integrado de Formación Profesional de Someso, Víctor Varela, el ciclo medio en Construcción para estudiar albañilería no logra de momento formar grupo al recibir solo tres solicitudes.

En el caso de la formación superior, la Consellería de Educación revela que entre las cincuenta notas de corte más altas en la primera adjudicación solo un alumno pertenece al ámbito profesional de las obras o instalaciones. En concreto, ocupa el 39º puesto y solicita matrícula en el ciclo superior de Sistemas Electrotécnicos e Automatizados impartido en el IES Urbano Lugrís.

La fuga, explica Varela, se da en la FP media. Los alumnos que completan la formación básica de Reforma y mantenimiento de edificios optan, una vez superada, por continuar en otras ramas diferentes a la albañilería.

Esta realidad en los centros de Formación Profesional se traslada, en la práctica, a las empresas de reformas y, por extensión, a las comunidades de vecinos, que se enfrentan a esperas de hasta dos años para acometer obras en sus viviendas y edificios, según constata el Colegio Oficial de Administradores de Fincas de Galicia. Actuaciones de mantenimiento o averías «se pueden retrasar ocho o nueve meses fácilmente», indica su presidenta, Teresa Suárez.

Animadas por la inyección económica de las subvenciones europeas, que llegan a cubrir casi la totalidad de los trabajos de mejora de la eficiencia energética de edificios, y por el boom inmobiliario, con la reactivación de la construcción de viviendas por los precios disparados del alquiler y la compraventa, andamios y obreros vuelven a ser protagonistas del escenario urbano de ciudades como A Coruña. Más proyectos y más demanda de mano de obra que nunca han terminado por provocar un atasco en la ejecución, en parte por la falta de mano de obra cualificada, como atestiguan centros de FP, empresas del sector y gestores de fincas.

En A Coruña, para el mantenimiento o averías urgentes la respuesta todavía es «ágil», según los gestores de fincas, pero si se afrontan intervenciones de mayor calado como fachadas, cambio de bajantes o reparaciones de cubiertas, el proceso se complica. «La mayoría de las empresas que contestan están saturadas. Si pides presupuesto a diez solo una te contesta con una oferta», expone una profesional.

Esa falta de mano de obra especializada, que reconocen las empresas del sector, se da pese a que, sostiene el director de Someso, «las condiciones del sector han mejorado muchísimo y no solo en materia económica. La tecnología o la prevención de riesgos laborales han transformado el sector».

Esta escasez de trabajadores no es exclusiva de la construcción. Se repite en otras profesiones, como la sanidad, donde los nuevos licenciados evitan especialidades fundamentales en la salud pública como la Medicina de Familia, el primer eslabón de la cadena, y se lanzan mayoritariamente por ramas como Dermatología o Cirugía Plástica.

La solución no es sencilla, pero, sin duda, debe pasar por prestigiar la labor de estos profesionales y mejorar sus condiciones de trabajo para atraer a nuevos empleados. Y, en el caso de la FP, incidir en la FP Dual Intensiva, que busca que el alumno quede incorporado en la empresa, en la que, precisamente, recae parte de la formación durante el ciclo.

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