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Opinión | Shikamoo, construir en positivo

Agua... (la cara b de ‘Galifornia’)

Seguimos, amigos y amigas, y a poco que nos hemos descuidado agosto ha tomado ya su velocidad de crucero, pulverizando el paso de los minutos y las horas… Y sí, en breve comenzará otra vez un tiempo más ordinario, cada mochuelo volverá a su olivo y el otoño nos visitará, con toda esa panoplia de colores maravillosos con los que nos obsequia, que es imposible que nos puedan dejar indiferentes… Fíjense que el otoño meteorológico comienza ya en doce días, por más que tengamos que esperar a que septiembre esté muy avanzado para recibir a tal estación desde el punto de vista astronómico. Pero, además, con el 1 de septiembre comienza lo que llamo yo «el otoño psicológico», con lo que los modos y las formas tan exaltados del verano experimentan una paulatina ralentización que hace que sea este mes noveno del año, para mí, uno de los más mágicos…

Pero bueno, antes de que todo eso acontezca aún tenemos que cerrar el mes presente de la mejor forma posible y eso da miedo, viendo el estado de algunos embalses, en lo tocante a disponibilidad de agua potable. Porque sí, amigos y amigas, la cara b de esta Galifornia de nuevo cuño que disfrutamos —o sufrimos— tiene que ver con una menor disponibilidad de agua potable. Y eso, no tengan ninguna duda, es un verdadero problema…

Y es que Galicia, en lo agrícola, es una tierra de generalizado secano, con algunas excepciones. El nivel pluvial medio es compatible con ello, y no suele haber problemas por la escasa presencia de sistemas de riego en nuestra comunidad… Pero, ¿qué pasa cuando la sequía se prolonga, como ahora, con lluvias escasas o muy pobres? Pues que, al no estar preparados para ello, el impacto es mucho mayor. Y eso ya está pasando ahora, después de muchos días sin llover casi nada…

Si además nos fijamos en la disponibilidad de agua para el consumo humano, más de lo mismo. Algunos acuíferos están muy bajos, después de un agosto muy seco, y el nivel de los embalses —salvo honrosas excepciones, como Cecebre— es bajo y está en algunos casos bajo mínimos… Obviamente la escasez de precipitaciones está en el núcleo duro de la etiología del problema pero… ¿y qué me dicen ustedes de la enorme masa humana adicional que soportan nuestras ciudades, villas, pueblos y aldeas durante el estío, con una clara elevación del consumo? Pues también… Galicia se ha puesto de moda desde todos los puntos de vista, y eso ha sido identificado como una suerte de El Dorado por diferentes actores, incluyendo el sector público, a veces sin identificar claramente las consecuencias menos amables… Ya hemos hablado aquí más de una vez de la gentrificación en las zonas turísticas amén de en las urbanas, pero también podríamos hacerlo de la exclusión de determinados servicios para importantes capas de la población local, por precio, o del impacto en los suministros. Y, en este último capítulo, seguramente el del agua sea el tema más crítico: los sistemas de agua pequeños de determinados núcleos con fuerte incremento vacacional a veces no están diseñados para el aluvión de visitantes que reciben. Ya no por la disponibilidad o no de agua vía meteorología, sino incluso por la lógica de las captaciones, el caudal de suministro y otros muchos parámetros y detalles…

Es por eso que hemos de andar con cuidado cuando planifiquemos nuevas inversiones y licencias o en la tarea de promoción de nuestra comunidad, no porque queramos evitar el natural movimiento de las personas —en absoluto— sino porque podemos llegar a la paradoja de, queriendo mejorar, empeorarlo todo. Y en eso lo más curioso es que tenemos un modelo fallido, el de determinadas zonas del Mediterráneo, que debería ser un verdadero manual para gobernantes de «qué no hacer en ningún caso» pero al que, desgraciadamente, no miramos lo suficiente.

El riesgo es alto: Galifornia puede estar yéndosenos de las manos, en medio de un intenso trajín de los que a corto plazo no paran de hacer caja y más caja, y la indiferencia o el desconocimiento de todos los demás. Yo no digo que no haya que ser permeable a los cambios que ya están aquí, e incluso a aprovechar el fuerte tirón turístico que tiene hoy en día el norte y, en particular, nuestra Galicia, verdaderos refugios climáticos. Pero hay que hacerlo con la adecuada planificación y evaluación de riesgos, para tomar decisiones fruto de un amplio consenso y que puedan servir para un plazo medio o incluso largo…

Nada, disfruten del verano… Y crucemos los dedos para que los incendios forestales sigan sin aparecer masivamente… Queda poco pero… no podemos bajar la guardia, y lo único evidente es que el momento es crítico ahora…

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