Opinión | Shikamoo, construir en positivo
El drama del CHUAC
Vaya por delante el impresionante trabajo, los desvelos y las atenciones de la generalidad de las y los profesionales que trabajan en el Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña. No tengan duda. Pero hoy, por cosas familiares de la vida, les escribo desde una habitación de este hospital, con los ojos y las orejas muy activos, tratando de aportar y nunca de lastimar o cuestionar sin más... Esto no va contra nadie, que es la tónica habitual en este país, sino tratando de sumar y aprender. De entender nuestros fallos para corregirlos y ser mejores.
Y, miren, veo carencias graves que dificultan el maravilloso trabajo de todos esos segmentos profesionales, TODOS, que no solamente tratan de curar, sino de cuidar y de acompañar. Y esas carencias, queridos y queridas, van de la mano de decisiones que yo cuestioné algún día en este foro y también en otros, y que ahora parece que cada vez están más presentes, por más que alguno de los artífices de esa decisión esté ahora en el primer plano de la política nacional...
Resumo: el CHUAC fue edificado hace ya más de cincuenta años en una parcela poco apropiada para su posterior expansión. Y cuando llegó el momento de buscar alternativas, este trabajo se hizo de forma chusca e inapropiada. Sonó la parcela de la Fabrica de Armas, que hubiera sido una mejor opción, y sonó poco o nada la zona de Penamoa, cuya ubicación estratégica al lado de la Tercera Ronda hubiera hecho posible un hospital a la altura de la ciudad. Pero no, la decisión que se tomó fue de hacer nuevos remiendos, componendas y laberintos en un edificio ya de por sí complicado y difícil, con muchas limitaciones. Hacer un nuevo hospital, mucho más horizontal y extenso y con infraestructuras, equipamiento y tecnologías del siglo XXI desde cero, hubiera respondido más a las tendencias actuales en el gremio, según me refieren profesionales del sector. Y ahora... Pagamos las consecuencias.
Porque, para empezar, el nuevo hospital acumula un retraso oficial de cuatro años que, viendo el desarrollo de las obras, serán más. La propia Xunta habla hoy de que es difícil construir y garantizar la asistencia. Sí, pero entonces... ¿eso mismo no fue tenido en cuenta en la planificación inicial? Mientras, la situación en servicios como el de Urgencias o en la Estancia de Preingreso es a veces la de verdadera medicina de guerra. Menos mal que la amabilidad, la sonrisa a tiempo y el cariño de las y los profesionales —sobre todo mujeres, en un ámbito en el que ellas son mayoría en todos los segmentos— ejerce de bálsamo humano de incalculable valor. Menos mal...
Pero lo que es la infraestructura, está desbordada. Si a eso sumamos las particularidades del verano, con incremento de la demanda en algunos servicios y con el natural y merecido descanso de las y los profesionales, mucho peor. Pero ellos no fallan. Los que no lo han hecho bien son los que planifican, los que dan las órdenes y los que las han dado en el pasado. Era un problema de gestión de colas y de puntos críticos, de algunas ecuaciones diferenciales que modelizan perfectamente un problema complejo, pero que no lo es tanto comparado con la dinámica de otros sistemas a los que se aplican. Era un problema de priorizar lo bueno a la componenda y el parche. Y no lo han sabido hacer. Creo que se nos ha fallado una vez más, desde el ámbito de la gestión y desde la cabeza política de las decisiones tomadas, fuese la que fuese. Coruña se merece un hospital, o dos, a la altura de la ciudad y su pujante lugar en Galicia, y no lo tiene.
Quiero aprovechar estas líneas para agradecer a los Servicios de Traumatología y de Neurocirugía su cariño y sus desvelos. Nobleza obliga. Pero ellos son los que están más quemados por una situación que les acogota en su trabajo diario y que repercute, pese a su desesperado intento de que no, en la calidad asistencial. Un hospital ha de ser lo mejor que podamos dar de nosotros mismos y en Coruña, hoy, esto no pasa. Habrá noticias de relumbrón que permiten dar algún “canutazo” informativo, y sé de lo que hablo, pero en la trinchera la situación no está bien. Y eso no puede ser. De ningún modo.
Paradójicamente, al pie de algunas de las obras que avanzan a ritmo irrisorio una pancarta reza: “A Xunta coa Coruña” (sic). Quizá ese sea el problema. La Xunta y la política en general no puede convertirnos en objeto de sus dádivas. Nosotros, el pueblo, somos los dueños de todo esto y, con criterio y siendo cabales, deberíamos gastar nuestros fondos de otra manera para lograr objetivos como un hospital verdaderamente de primera en nuestra ciudad, y no para cosechar semejante nivel de deterioro. Y una última nota para despistados: mírese lo que se ha hecho en cuanto a infraestructura en el Lucus Augusti, en el Álvaro Cunqueiro o en algún otro ejemplo más...
- La panadería de A Coruña que hace uno de los tres mejores panes de España: “Hacemos 200 kilos al día y necesitamos seis horas”
- Cierra una de las históricas gasolineras de la N-6 en Oleiros
- Cierre en varias instalaciones de Termaria en A Coruña por filtraciones de agua marina
- De iconos de la noche de A Coruña a locales vacíos: los pubs históricos que no se alquilan
- El Gobierno local de A Coruña da luz verde a las nuevas torres de 16 plantas y dos zócalos junto al Ágora con el voto del PP
- Seis condenados a cárcel y 940.000 euros en multas tras la caída de la red que distribuía droga en una floristería del Orzán de A Coruña: les pedían 'pimientos' y 'caramelitos
- El restaurante de A Coruña elegido para rodar la nueva temporada de ‘Clanes’ de Netflix: 'Buscaban un lugar que recordase a China
- La Xunta autoriza la transformación de un eucaliptal de Orro, en Culleredo, en una plantación de aguacates
