A los dos protagonistas del Gordo del 2022, los niños Alonso Dávalos Durán y Ángel Abaga Elebiyo se les va a recordar por muchas cosas. A Alonso por su corte de pelo; a Ángel por su cara pícara y porque de la emoción, hasta se echó un baile en el salón del sorteo.

Pero sobre todo por el enorme temblor que a Alonso Dábala le entró tras cantar el gran premio de la jornada, que casi impidió que metiera la bola en el alambre de control. Por ese temblor y porque allí se le oyó decir, mirando a su compañero, un “te quiero” igual de impreciso que sus dedos, se metió al público en el bolsillo. A su declaración le respondió Ángel con un espontáneo “¡Alonso, se pudo!”. Una de esas frases que va a quedar como toda una declaración de intenciones navideñas para la posteridad.

El entrañable momento recordó mucho al vivido en el sorteo de Navidad del pasado año, cuando Yanisse Alexandra Soto y Paula Figuereo se acercaron a la mesa presidencial entonando el número agraciado con el primer premio, entre lágrimas. “No llores”, le dijo una a la otra, mientras enseñaban las bolas con el número y el premio. “Tía, te quiero un montón. Yo también”, se susurraron emocionadas.

No fue la única anécdota del sorteo más esperado del año. Una mujer que se encontraba en el Teatro Real como público fue agraciada con el primer premio. La afortunada, nacida en Perú y de nacionalidad española, enseñó emocionada el décimo mientras seguía sentada en las butacas entre los aplausos del resto de asistentes.

La mujer aseguró que compró la participación, la única con el número 05490 de las 95 que ha adquirido, en Asturias, mientras estaba de viaje. Entre sollozos y rodeada por una nube de fotógrafos, explicó que, en la actualidad, se encuentra desempleada y que va a comprarse una casa para ella y sus hijos, que han sido los que le han avisado de que tenía un décimo premiado.