Cuando empezamos a practicar deporte nos surgen muchas preguntas, sobre todo si lo hacemos por primera vez y una de las que más se repite es la que busca conocer cuál es el mejor momento del día para ponerse a entrenar. Saber cuándo los efectos de la práctica deportiva van a tener mejor resultado es la respuesta más buscada.

Por lo de pronto, todavía hay muchas discrepancias al respecto ya que, varios estudios han destacado los aspectos de diferentes momentos del día. Hace unos años la Universidad de California realizó un estudio que certificaba que, para perder peso, la mejor hora a la que podía hacer ejercicio era por la mañana. Indicaba que el momento más adecuado era nada más levantarnos de la cama.

En esos momentos, el cuerpo ha consumido toda la energía derivada de la alimentación del día anterior y, al ser sometido a un esfuerzo, debe usar las grasas acumuladas. Además, el informe revela que practicar ejercicio por la mañana en ayunas acelera el metabolismo y la quema de grasas.

Otro estudio realizado por el Instituto de Ciencia Weizmann de Israel indica exactamente lo contrario. Según este, el mejor momento es la tarde y las primeras horas de la noche. En ese momento, nuestra temperatura corporal es más elevada, consumimos menos oxígeno y tenemos más fuerza, lo que se traduce en un mayor consumo de calorías durante la actividad.

Por las extraído de ambos estudios se puede ver que lo realmente importante no es cuándo se hace ejercicio, sino que el horario escogido permita establecer una rutina. Solo practicando deporte de forma constante es posible disfrutar de una pérdida de peso saludable, constante en el tiempo y sin riesgo de sufrir 'efecto rebote'.

¿Es mejor hacer ejercicio en ayunas o desayunado?

Otra de las grandes preguntas que surgen cuando practicamos deporte es si es mejor hacerlo en ayunas o después de haber comido. Al despertar por la mañana, nuestro organismo se encuentra en una situación 'deteriorada' después de atravesar el período de ayuno más largo del día. Evidentemente, someterlo a una sesión de estrés provocada por ejercicio físico en ese momento puede no ser lo recomendable para muchas personas. Todo depende de sus condiciones y de los objetivos que persiga.

Una persona que quiere bajar de peso, correr 5 o 6 kilómetros puede ser muy provechoso. Sin embargo, si ya está en su peso ideal y lo que intenta es ganar resistencia no tiene ningún sentido. Ningún deportista de élite realiza un entrenamiento de fondo o disputa una competición en ayunas. Sin embargo, si desayunamos, no podemos inmediatamente ponernos a hacer ejercicio por muy bajo que sea el ritmo. Nos sentiremos pesados y faltos de energía si lo hacemos. Hay que esperar, al menos, dos horas para lograr un buen rendimiento después de comer.