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VERANO

El error que puede provocar dolor de espalda durante un viaje largo y cómo evitarlo

La Sociedad Española de Columna Vertebral (GEER) recomienda pequeños cambios de posición y pausas regulares para evitar molestias lumbares y cervicales durante los trayectos

Archivo - Decenas de personas con maletas, en la estación Puerta de Atocha-Almudena Grandes, a 11 de abril de 2025, en Madrid (España).

Archivo - Decenas de personas con maletas, en la estación Puerta de Atocha-Almudena Grandes, a 11 de abril de 2025, en Madrid (España). / Fernando Sánchez - Europa Press - Archivo

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Rafa Sardiña

Rafa Sardiña

Madrid

Cada verano, millones de personas pasan varias horas seguidas al volante, en un tren o en un avión para llegar a su destino. Desde la Sociedad Española de Columna Vertebral (GEER) recuerdan que el viaje no tiene por qué perjudicar la espalda si se toman las debidas precauciones. Lo que suele favorecer la rigidez y las molestias es mantener durante demasiado tiempo la misma posición, sobre todo en quienes ya han tenido dolor lumbar o cervical.

“Más que una postura perfecta, lo que se necesita son oportunidades para moverse. En un trayecto largo, pequeños cambios de posición y pausas regulares suelen ser más útiles que intentar permanecer rígidamente bien sentado durante horas”, explican desde el GEER.

El viaje empieza al preparar las maletas

Los primeros esfuerzos para la espalda suelen producirse incluso antes de salir de casa. Levantar una maleta desde el suelo con el peso alejado del cuerpo, inclinar mucho el tronco o girar mientras se sostiene la carga aumenta el esfuerzo que soporta la parte baja de la espalda. Por eso conviene acercar el equipaje al cuerpo, flexionar las caderas y las rodillas, evitar los giros con peso y pedir ayuda cuando la maleta sea difícil de manejar o deba colocarse en alto.

Siempre que sea posible, se deben utilizar maletas con ruedas, repartir el equipaje en varios bultos manejables y evitar levantar una pieza pesada con una sola mano. Para introducirla en el maletero, es preferible acercarse al borde, sujetarla con ambas manos y mover los pies para cambiar de dirección, en lugar de girar la cintura mientras se sostiene el peso.

Archivo - Dos turistas con maletas en el centro de Barcelona

Archivo - Dos turistas con maletas en el centro de Barcelona / David Zorrakino - Europa Press - Archivo

La mejor postura es la que podemos cambiar

Ya en el coche, tren o avión, no hay una única postura “correcta” que sirva para todas las personas y durante cualquier número de horas. El mensaje práctico es más sencillo: buscar una postura cómoda y estable, apoyar la espalda y no mantenerla sin cambios durante demasiado tiempo.

En el coche, el asiento el conductor debe permitir alcanzar los pedales sin estirar por completo las piernas y manejar el volante con los hombros relajados. La espalda debe quedar apoyada y el reposacabezas colocado de manera que proteja la cabeza sin obligar a adelantarla. En tren o avión, cuando esté permitido, conviene levantarse y caminar unos minutos; si no es posible, pueden hacerse movimientos suaves de tobillos, hombros y piernas desde el asiento

Si aparece dolor, el reposo absoluto no suele ser la solución

Después de varias horas de viaje puede aparecer rigidez o dolor leve, que con frecuencia mejora al caminar y retomar poco a poco las actividades normales. Las guías recientes sobre dolor lumbar recomiendan mantenerse activo dentro de lo posible y evitar periodos prolongados de reposo en cama.

Si el dolor es muy intenso, aparece después de un accidente, persiste o empeora, se extiende hacia un brazo o una pierna, o se acompaña de pérdida de fuerza o sensibilidad, fiebre, dificultad para controlar la vejiga o el intestino u otros síntomas preocupantes, debe acudirse al médico.

Fuente: La Nueva España

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