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FISIOTERAPIA

El riesgo invisible de tirarse de cabeza al agua: la alerta de los especialistas ante las zambullidas

Las zambullidas son responsables del 3,7% de las lesiones medulares traumáticas según un estudio reciente

El riesgo invisible de tirarse de cabeza al agua: la alerta de los especialistas ante las zambullidas

El riesgo invisible de tirarse de cabeza al agua: la alerta de los especialistas ante las zambullidas / Cookie Studio. Freepik.

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Una zambullida puede parecer un gesto inofensivo, especialmente cuando se realiza en un lugar conocido o en una zona en la que otras personas ya se han lanzado al agua. Sin embargo, el fondo puede haber cambiado, la profundidad puede no ser la que aparenta desde la superficie y cualquier obstáculo oculto puede convertir un salto en un accidente grave. Por eso, la Sociedad Española de Columna Vertebral (GEER) ha puesto el foco en uno de los riesgos más fáciles de subestimar durante el verano: entrar de cabeza en el agua sin conocer con certeza qué hay debajo.

El mensaje de los especialistas es claro: el peligro no depende únicamente de la técnica utilizada para saltar. También importa la profundidad, la visibilidad y las características del fondo. “La técnica del salto importa, pero no elimina el riesgo de un fondo desconocido. Una entrada aparentemente bien ejecutada puede acabar en un impacto si la profundidad es insuficiente o existe un obstáculo sumergido”, explican desde la Sociedad Española de Columna Vertebral.

El riesgo adquiere especial importancia por las consecuencias que puede tener un golpe en la cabeza contra el fondo. Cuando se produce el impacto, la energía se transmite al cuello y puede provocar fracturas o desplazamientos de las vértebras cervicales. En los casos más graves, esta lesión puede afectar a la médula espinal.

Las zambullidas están detrás de una parte de las lesiones medulares

Los datos disponibles en España permiten dimensionar un problema que, aunque no constituye la causa más frecuente de lesión medular traumática, mantiene una presencia significativa. Un estudio prospectivo español publicado en 2024 analizó a 933 pacientes con lesiones medulares traumáticas ingresados durante diez años en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Las zambullidas estuvieron detrás del 3,7% de los casos registrados. Entre los pacientes menores de 60 años, el porcentaje aumentó hasta el 5,4%.

Los brazos siempre deben proteger la cabeza y los hombros.

Los brazos siempre deben proteger la cabeza y los hombros. / Freepik.

Otro estudio publicado en 2025, basado en 3.092 pacientes atendidos entre 1972 y 2022 en un centro de referencia de Cataluña, apunta en una dirección similar. Los accidentes deportivos o de ocio representaron el 9,8% de las lesiones medulares traumáticas y, dentro de ese grupo, el 44% se debió a zambullidas. En conjunto, equivaldría aproximadamente al 4,3% de los casos analizados.

La propia Sociedad Española de Columna Vertebral advierte de que estas cifras proceden de centros y periodos concretos y no pueden trasladarse directamente al conjunto de España. Sin embargo, las dos series sitúan las zambullidas en torno al 4% de las lesiones medulares traumáticas.

La zona cervical es especialmente vulnerable cuando se produce este tipo de accidente. Una lesión grave puede provocar tetraplejia, con pérdida de movilidad, alteraciones de la sensibilidad y una situación de dependencia que puede requerir cuidados y asistencia durante toda la vida.

Comprobar el fondo antes de entrar

Ante este riesgo, la recomendación de los especialistas es sencilla: si existen dudas sobre la profundidad, la visibilidad o las características del fondo, hay que entrar al agua con los pies por delante. Estas son las recomendaciones de la Sociedad Española de Columna Vertebral:

  • En playas, ríos, embalses, pozas y zonas rocosas, entra primero con los pies y avanza despacio hasta comprobar la profundidad y el fondo.
  • No confíes en recuerdos de otros veranos ni en que otras personas se hayan lanzado antes: el nivel y el lecho pueden haber cambiado.
  • No te lances si el agua está turbia, si hay oleaje, corriente o poca visibilidad, o si no puedes identificar con claridad una zona libre de obstáculos.
  • En piscinas, utiliza únicamente los puntos habilitados para saltar y respeta la señalización, la profundidad indicada y las instrucciones del personal de socorrismo.
  • Evita saltos desde rocas, puentes, embarcaderos u otras estructuras no diseñadas para ello.
  • No combines alcohol u otras sustancias con actividades acuáticas: reducen la capacidad para valorar la profundidad, la distancia y el peligro.
  • Vigila de forma continua a niños y adolescentes y evita retos, empujones o saltos colectivos.

Qué hacer si se produce un accidente

Si una persona golpea el fondo y refiere dolor intenso de cuello o espalda, hormigueo, pérdida de sensibilidad, debilidad o dificultad para mover las extremidades, debe sospecharse una lesión vertebral o medular.

"Los primeros minutos son cruciales", advierten. Es fundamental no mover a la persona accidentada salvo que exista un riesgo inminente para su vida, ya que una movilización incorrecta podría empeorar una posible lesión medular. La recomendación es llamar al 112 y seguir las indicaciones del servicio de emergencias.

Fuente: La Nueva España

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