05 de diciembre de 2008
05.12.2008

El origen árabe de los gallegos

Uno de cada cinco ciudadanos de Galicia presenta características genéticas propias de la población del norte de África.

05.12.2008 | 01:00
Ángel Carracedo, uno de los investigadores del estudio.

Los árabes no llegaron a Galicia hasta el siglo VIII pero su huella todavía se puede apreciar en la actualidad. Uno de cada cinco gallegos -el 20% de la población- presenta características genéticas propias de la población del norte de África, diez puntos por encima de la media española, según un estudio elaborado por la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona y la Universidad de Leicester (Reino Unido), en el que ha colaborado el director del Instituto de Mecina Legal de la Universidade de Santiago, Ángel Carracedo.
La investigación -basada en el análisis del cromosoma, sólo presente en los varones y que se transmite de padres a hijos- revela que las personas con ascendencia norteafricana son más frecuentes en el oeste que en la zona oriental de la Península. "Es sorprendente que Asturias, Galicia o León tengan una tasa de similitudes más alta que zonas como Valencia o Granada, donde hubo más presencia de musulmanes", indica una de las investigadoras del estudio, Elena Bosch. A nivel estatal, Castilla y La Mancha es la comunidad con menos ascendencia árabe mientras que Galicia y Baleares lideran este particular ranking.
Para llegar a estas conclusiones, los científicos analizaron el cromosoma de 1.140 españoles -88 en Galicia- y los compararon con muestras de ciudadanos del Magreb. Las diferencias entre ambos son claras y, por ello, reconocer cuáles tienen origen africano es sencillo ya que el cromosoma sólo varía si se produce una mutación.
A la hora de citar las causas, los científicos no se ponen de acuerdo. Para los investigadores catalanes, el origen africano de algunos gallegos guardaría relación con las deportaciones masivas de moriscos de Granada hacia otras zonas de España en el siglo XVI. Sin embargo, el equipo liderado por Carracedo ya apuntaba en el 2002 -en el marco de las Jornadas sobre Genética e Historia en el Noroeste Peninsular- que estas características genéticas pueden derivar de las primeras poblaciones árabes que llegaron a la comunidad gallega en el siglo VIII.
Unos y otros sí reconocen que la deriva genética -un proceso natural a través del cual se tiende hacia una homogenización de los genotipos de una determinada población ya que progresivamente desaparecen los alelos menos frecuentes en favor de los más comunes- tiene mucho que ver en el actual linaje de los gallegos. "La deriva se acentúa en las zonas con pueblos pequeños, lo que explicaría lo sucedido en Galicia ", señaló Bosch.
El informe de la Pompeu Fabra busca los ancestros de la población pero no las características que pueden haber adquirido las generaciones actuales. "Que el linaje de un gallego derive de los moriscos no tiene por qué traducirse en unos rasgos característicos o diferentes a los de los demás ciudadanos", señala Bosch. La investigación genética todavía cuenta con muchas incógnitas pero lo cierto es que los ocho siglos de dominio musulmán mantienen su herencia en pleno XXI.

La ´herencia´ de los judíos

La investigación realizada por la Universitat Pompeu Fabra también analizó la presencia de rasgos propios de los judíos sefarditas entre la población de toda España. El sistema de análisis fue similar al de los cromosomas árabes pero los resultados no son tan claros porque las muestras obtenidas también guardan similitudes con los habitantes "de Oriente Medio o incluso con poblaciones más antiguas como los fenicios o los ciudadanos del Neolítico", señala la investigadora Elena Bosch.
El estudio revela que dos de cada diez españoles tiene ascendencia judía, "un porcentaje que se eleva al 60% de los encuestados en Galicia o al 80% en Cataluña", añade Bosch. Sin embargo, los investigadores se muestran cautos ya que "hay un margen de error más alto que en los norteafricanos".
Para los autores de este estudio, los orígenes judíos de gran parte de la población española obedecen a la convivencia de pueblos de diferentes filiaciones religiosas durante grandes periodos de tiempo. "Este trabajo demuestra que las conversiones religiosas y los matrimonios subsiguientes entre personas de distintos linajes tuvo un impacto relevante en las poblaciones modernas tanto de la Península Ibérica como de las islas Baleares", señala Elena Bosch.
Para los investigadores del estudio realizado a nivel estatal, sin embargo, es "bastante sorprendente" la gran proporción encontrada de población con ascendencia sefardita que no encaja con los registros históricos.
A la hora de analizar los datos por comunidades autónomas, al contrario que ocurría con los genes heredados de la población árabe, apenas hay diferencias geográficas con los rasgos judíos. "El porcentaje de este linaje es similar en todas las regiones. Aquí no hay grandes variaciones entre el norte y el sur o este y oeste", indica Elena Bosch.

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