16 de febrero de 2012
16.02.2012
La Opinión de A Coruña
La boda coruñesa del año

El refugio de los Ortega en Toques

Marta, la hija del dueño de Inditex, trasladó algunos de sus caballos de Arteixo a la finca de sus tíos donde suele montar y que también visita con frecuencia su padre

16.02.2012 | 01:00

Un pazo del siglo XVIII, una finca de 20 hectáreas atravesada por un río con su puente de piedra, bosquecillos de árboles autóctonos... Y una cuadra de última generación donde Marta Ortega, la hija del dueño de Inditex, guarda algunos de sus caballos, trasladados de Arteixo, y donde suele montar con total discreción. Este refugio de los tíos de Marta, que Amancio Ortega frecuenta, acoge también gallinas, vacas y conejos 'do país'. Los vecinos aseguran que se convertirá en un centro de interpretación del rural

Centenares de personas visitan cada año el municipio de Toques para contemplar la que para muchos es la fervenza más espectacular de Galicia. En el último año sin embargo son los propios vecinos de la comarca los que van de turismo pero se saltan la cascada para ojear "el pazo de los de Zara".

Esta propiedad abarca más de veinte hectáreas y fue comprada poco a poco en los últimos cuatro años por los tíos de Marta Ortega, la hija del fundador de Inditex, que guarda aquí algunos de sus caballos y donde los monta con la total tranquilidad que le da este apartado y secreto refugio que también visita asiduamente su padre, Amancio, sobre todo cuando se realizaron las obras de rehabilitación del pazo (él reformó el que posee en Drozo, Cambre, donde se casará su hija este sábado)

El pazo, del siglo XVIII, estaba abandonado y fue adquirido por la hermana de Flora Pérez Marcote (esposa de Amancio Ortega) y su marido Carlos Mato, director general de Zara España y uno de los hombres de la casa de Inditex, con el fin de fijar allí su residencia familiar. La propiedad figura a nombre de Inversiones Cabanelas SL, con Carlos Mato y María Luisa Pérez Marcote al frente. El pazo se rehabilitó totalmente así como los alpendres y el precioso hórreo de madera sobre una plataforma de piedra.

Un regato atraviesa la finca y fue canalizado y se le construyó encima un puente de piedra. La propiedad incluye pequeños bosquecillos de árboles autóctonos y una gran cuadra construida con las últimas tecnologías. A esta cuadra trasladó Marta Ortega algunos de los caballos que posee en el complejo hípico Casas Novas que le construyó su padre en Arteixo.

Los vecinos de la zona afirman que son caballos "de una raza buenísima y rara" y que tienen todas las comodidades posibles en la cuadra, como calefacción. Los residentes en el entorno aseguran que Amancio visita mucho esta finca de su cuñada y cuando se hizo la rehabilitación del pazo incluso dio algunos consejos y por eso este edificio se restauró de forma muy parecida a cómo hizo el dueño de Inditex en el pazo de Drozo.

Apreciado Carlos Mato

"Amancio Ortega viene mucho por aquí, le gusta mucho esta finca. Además, como la familia de su mujer es de Melide, puedes verlos el fin de semana de vinos por el centro tranquilamente", declaró un vecino.

Los vecinos están "encantados" con el "pazo de los de Zara" y no tienen más que buenas palabras hacia la familia y sobre todo hacia los que más conocen, la hermana de Flora y su esposo, Carlos Mato, una persona muy apreciada por su "sencillez". El que hoy es uno de los grandes responsables de Zara tiene mucho en común con Amancio Ortega. Es hijo de labradores y su ascenso y riqueza no le ha hecho olvidar ni sus orígenes ni su amor por la tierra y por Galicia, según destacan los vecinos.

"Hace unos años le dieron la medalla de plata del Concello de Melide por toda la gente a la que le dio trabajo en Zara. Es un hombre encantador. En la rehabilitación del pazo contrató siempre a gente del municipio, no va a fuera. La madera, la calefacción... Algunos, claro, no estaban preparados para semejante calidad y al final tuvo que recurrir a algunos de fuera, pero pocos casos", declara un vecino de Melide.

Esta recreación de típica posesión gallega con pazo, alpendres, hórreo y cuadras también es, según relatan los residentes en el entorno, un proyecto didáctico y etnográfico de Carlos Mato.

En esta extensa finca existen gallinas autóctonas, desde la piñeira hasta la de Mos; así como vacas do país y conejos. "Yo he oído que quiere hacer como un centro de interpretación del rural, con puertas abiertas para que vayan los escolares incluso, algo así como una cosa sin ánimo de lucro. No sé si lo hará al final. Ellos por ahora no viven ahí todo el tiempo, tienen a unos vecinos que cuidan de todo mientras no están", señalan desde un núcleo de viviendas cercano. "La rehabilitación les ha costado varios millones. Hay mucho dinero ahí, el pazo estaba muy mal. Y todo lo que compraron", señala otro vecino.

Centro de interpretación

Los residentes en esta zona aseguran que la familia de Amancio Ortega tiene intención de seguir comprando y ampliando esta finca. De hecho, casi en la entrada al pazo existe una humildísima y ruinosa casa y alpendres de un vecino, el único, que dijo no a esta familia, y que siempre se ha resistido a vender.

Posee varias fincas que lindan con las de los tíos de Marta Ortega y es por ahora el único vecino inoportuno, debido a que casi lo tiene puerta con puerta. "Uy, pero están negociando ya. Yo creo que no tarda mucho en vender", apuntó un toquense.

Este refugio familiar de los Ortega-Pérez se ha llevado con gran discreción hasta ahora, pues sólo se conocían la casa del Parrote en A Coruña y el pazo de Drozo en Cambre además del complejo hípico de Casas Novas en Arteixo. Sin embargo en la comarca de las Terras de Melide es conocido como "el pazo de los de Zara", aunque la mayoría no sabe decir si es de Amancio Ortega o de alguien de su familia.

Lo que sí tienen claro es que están encantados con sus nuevos vecinos y procuran ser discretos para no molestarlos, no dar demasiada información sobre ellos. Algunos incluso creen que será en el futuro un motor económico del municipio si se hace el centro de interpretación o se hace algo como los concursos hípicos de Arteixo.

"Son gente que no va de nada" puntualiza un vecino. A pesar de todo muchos no pueden resistir la curiosidad y sobre todo los fines de semana pueden verse coches continuamente por la carretera que rodea la finca para ver lo que han hecho "los de Zara".

"El pazo quedó muy bien, estaba totalmente abandonado y era una pena. El hórreo creo que lo hicieron todo nuevo. Y los alpendres, los reconstruyeron de todo porque estaba todo caído. Lo del puente sobre el río ya no sé... Pero queda bonito", señala una toquense.

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