Teresa Romero, la enfermera española que batalló y superó el virus del ébola, ha concedido una entrevista a la revista 'Enfermería Clínica' en la que relata su experiencia. "Supliqué a dos compañeros que me ayudaran a morir", confiesa esta mujer, que admite que aún padece pesadillas. Romero permaneció 30 días ingresada en el Hospital Universitario La Paz-Carlos III y su caso fue el primero de ébola adquirido fuera de África.

"Mis pulmones estaban empezando a fallar, sentía que me ahogaba y me costaba respirar, era una situación de agonía [...] Entraron dos compañeros para aumentar el caudal de oxígeno. Les miré y les supliqué que me ayudaran a morir", dice la enfermera en la entrevista, donde recuerda que sentía que "la muerte me acechaba".

"Todavía hoy en día no sé cómo pude salir de ahí", recuerda Romero, que da las gracias a todos los profesionales sanitarios que se volcaron en su cura. "Apenas podía respirar en tan pequeño habitáculo. Era un momento angustioso [...] Iba empapada en mis propios fluidos y sentía humedad por todos partes", rememora Romero sobre su estancia en el centro médico.

La enfermera recuerda así el momento en el que le comunicaban que dejaba atrás el virus. Una noticia que se funde con la amargura de saber el destino de su perro Excalibur, sacrificado ante el riesgo de que pudiese desarrollar la enfermedad.

"Puedo recordar como si de ayer mismo se tratara, cómo dos compañeros médicos vestidos con el EPI [traje de protección] me comunicaban el resultado negativo de las PCR, y yo, lejos de alegrarme por tan esperada noticia, rompo a llorar por el recuerdo de mi perro, ejecutado por las autoridades sanitarias el 8 de octubre de 2014".