10 de junio de 2018
10.06.2018
Métodos de enseñanza alternativos en Galicia

Las otras formas de aprender

Centros Waldorf, Montessori, Kumon y escuelas-bosque de Galicia apuestan por respetar los ritmos de aprendizaje del alumno y por enseñar sin recurrir a clases magistrales, asignaturas o exámenes

10.06.2018 | 12:30
Paz Gonçalves, con dos alumnos de la escuela-bosque Amadahi de Dexo.

Los alumnos finalizan la etapa educativa con los contenidos fijados por ley para su edad, pero el método de aprendizaje nada tiene que ver con el convencional. En estas escuelas desaparecen las asignaturas y los cursos -los niños trabajan por grupos de edad-, no hay exámenes y se aprende a través del juego, el contacto con la naturaleza o materiales específicos que nada tienen que ver con el clásico libro de texto. Pese a los años de experiencia en otros países, en Galicia todavía son pocos los centros que ofertan modelos de aprendizaje alternativo -como escuelas bosques o centros de pedagogía Waldorf o Montessori- aunque sus responsables aseguran que la demanda va en aumento. Su principio común, respetar los ritmos que marca el niño

El alumno es quien marca los ritmos de aprendizaje y adquiere los conocimientos propios de cada etapa a través del juego, el contacto con la naturaleza o materiales especiales que poco tienen que ver con el clásico libro de texto. Los profesores solo son un apoyo para orientar al niño en su aprendizaje y las clases magistrales, la asignaturas o los exámenes no tienen cabida. Estos son algunos de los puntos en común de los bautizados como métodos de enseñanza alternativos -Montessori, Waldorf, Kumon o las escuelas-bosques, entre otros-, una opción educativa que gana adeptos aunque por el momento son pocos los centros que los ofertan en Galicia.

Lejos de ser algo novedoso, la mayoría de estos métodos de enseñanza tienen más de medio siglo de vida y escuelas por todo el mundo, algunas incluso reconocidas por el propio sistema educativo del país. En España, sin embargo, la mayor parte de los centros que apuestan por modelos de aprendizaje diferentes al convencional se ciñen a la etapa de 3 a 6 años, el equivalente a Educación Infantil y cuando todavía no es obligatoria la escolarización. A partir de esa edad arranca Educación Primaria y en el caso de Galicia, son poco los centros -uno Waldorf en Lugo y otro Montessori en Santiago, por ejemplo- que ofertan esta formación al margen de la tradicional.

EMontessori. Para sus defensores no se trata solo de un método de enseñanza sino de una "filosofía de vida" que trasladar al día a día de los niños y sus familias. El método debe su nombre a María Montessori, licenciada en Medicina, Filosofía y Psicología, que nació en Italia en 1870 y que desarrolló un método pedagógico para trabajar con niños con necesidades especiales y con pequeños de un barrio desfavorecido, pero que después extrapoló al conjunto de alumnos. La clave de este modo de enseñanza está en "la observación del desarrollo natural de los niños". "La educación no se divide en cursos sino que respetamos las etapas de desarrollo de los niños; de modo que trabajan agrupados en comunidad infantil (de 1 a 3 años), la casa de niños (de 3 a 6), taller 1 (1º, 2º y 3º de Primaria), taller 2 (hasta 6º), taller 4 (ESO) y taller 5 (Bachillerato)", explica Mercedes Urbiola, guía (como definen a los profesores) del centro Galicia Montessori, de Bertamiráns, donde solo imparten clase hasta los 6 años aunque por las tardes tienen actividades pensadas para alumnos de más edad. "Utilizamos materiales sensoriales y los niños van aprendiendo cada uno a su ritmo, aquí nadie va retrasado. Puede haber un niño que con 4 años ya quiera aprender a leer y otro que espere más, pero finalizan la etapa equivalente a Infantil con más conocimientos que en un colegio convencional: salen leyendo y escribiendo y haciendo restas y sumas", señala Urbiola. Son los propios niños quienes marcan su aprendizaje. Los guías orientan y aportan el material necesario para que el alumno muestre interés en diferentes cuestiones y después es él mismo quien determina qué modo es la mejor fórmula para adquirir ese conocimiento. "Se les da material sensorial, por ejemplo, sobre letras y son ellos quienes a base de repetir o trabajar con ellas las veces que quiera al final las aprende. Y en matemáticas igual. Tenemos ahora una niña que está haciendo una cadena para aprender los números", indica Urbiola, quien añade: "Hay quien cree que los niños hacen lo que quieren, pero no, quieren lo que hacen". Además, destaca que entre las ventajas de este modelo de enseñanza está que los niños desde pequeños aprenden a trabajar en equipo, a ser responsables porque toman decisiones desde el principio y la clave del éxito está en que los padres "trasladen esta filosofía al hogar". "Si yo creo en un niño de 2 años, por ejemplo, y sé que puede atarse los zapatos solo o sonarse los mocos solo, al llegar a casa tiene que ser igual", indica. Para fomentar y conseguir esa autonomía e independencia del alumno desde pequeños, la clases -desde el material, la altura de las estanterías, etc.- se ajusta a sus usuarios.

EEscuelas-bosque. Se trata de centros ubicados en plena naturaleza y donde se apuesta por el contacto de los niños con su entorno para aprender desde cuestiones básicas como colores, letras o números hasta contenidos propios de etapas educativas más allá de Infantil. Galicia solo cuenta con tres escuelas-bosque, una de ellas en la parroquia oleirense de Dexo: Amadahi, donde acuden niños de 3 a 6 años. "Curricularmente estos alumnos adquieren los mismos contenidos que en Infantil e incluso alguno más", señala la directora del centro, Paz Gonçalves, quien asegura que la enseñanza se basa en el "juego libre y espontáneo" que no significa "jugar y punto" sino aprender mientras se juega y cada uno a su ritmo. "Tenemos dos aulas, una con techo y otra con cielo y el 80% del tiempo lo pasamos fuera independientemente del clima", señala esta docente, quien explica que los niños aprenden a leer, escribir o cuestiones matemáticas a través de "experimentar con materiales de la naturaleza, cocinar, etc.". Para ella, el contacto con el medio ambiente es fundamental en la formación de los pequeños. "Respeta sus ritmos, les permite tener una mayor capacidad de adaptación porque la naturaleza está en constante cambio y resalta también su observación y paciencia, conocen las estaciones, los olores de las cosas, lo que se puede y no se puede comer y además a nivel emocional el trabajar en equipo les ayuda a gestionar sus emociones, solucionar conflictos. Nos gusta que tengan que pensar y reflexionar para solucionar algo", señala Gonçalves, quien reconoce que están trabajando para tener también el equivalente a Educación Primaria en el centro. Esta docente reconoce que todavía "hay prejuicios" sobre este tipo de enseñanza que, sin embargo, está muy extendida en otros países europeos. "En Alemania, por ejemplo, hay 1.800 escuelas de este tipo y algunas están incluidas en el sistema educativo del Gobierno", sostiene la directora de Amadahi.

EEscuelas Waldorf. Los centros deben su nombre al pedagogo astro húngaro Rudolf Steneir (1861-1925) que desarrolló un modelo educativo para los hijos de los trabajadores de la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria. Este sistema de enseñanza se basa en el respeto a la individualidad de cada alumno, es decir, el plan de estudios y el modo de enseñanza debe adaptarse a las etapas de desarrollo de cada niño. "Una de las finalidades es que los propios niños puedan descubrir sus talentos, sus potencialidades, sus dificultades... Queremos que se conozcan a sí mismos de manera que puedan desplegar su propia individualidad", explican desde Asociación Pedagóxica Waldorf Coruña, donde tras el cerrar el centro que tenían en Santa Cristina, ultiman la apertura de una ludoteca en otra ubicación. En la práctica esto obliga a un trabajo en equipo tanto del claustro de profesores como de las familias para ver las necesidades de cada alumno. "En la etapa de Infantil la mayor parte del tiempo los alumnos aprenden jugando, realizando tareas manuales y participando en el cuidado del espacio", señalan en esta entidad. Al llegar a Primaria, la principal diferencia con un colegio convencional es que un mismo tutor acompaña al alumno durante 6 años, que las asignaturas desaparecen para impartir la materia en bloques de varias semanas, en las que se trabaja "por inmersión viviendo intensamente cada periodo y recogiendo sus experiencias en una cuaderno que se convertirá en su libro de texto" y que se le da mucha importancia a las materias artísticas. "Así además de los contenidos que fija el Ministerio se dan idiomas, música, horticultura, carpintería o escultura", sostienen. En ESO se sigue la misma dinámica: un único tutor y trabajar la materia por periodos y tomando como punto de partida la experiencia. "La evaluación es más completa, no hay exámenes que digan lo que uno es, la competición es con uno mismo", señalan.

EMétodo Kumon. Este método de aprendizaje surgió en 1954 cuando el profesor Toru Kumon creó unas hojas de cálculo al descubrir que su hijo no estaba desarrollando todo su potencial en matemáticas. Ahora son más de cuatro millones de alumnos los que siguen este sistema para matemáticas, lectura o inglés en todo el mundo (se calcula que hay 20.000 alumnos en España) en centros especializados a los que los alumnos acuden fuera del horario lectivo de su colegio. "El objetivo principal de este método es desarrollar el potencial de aprendizaje del alumno y para ello se busca que los niños sean autodidactas, que puedan aprender por sí mismos, fomentar su concentración y los hábitos de estudio", señalan Eva García y Carolina López, directoras del centro Kumon de Paseo das Pontes y A Cubela, respectivamente. Los alumnos comienzan con ejercicios relativamente fáciles para que se animen a seguir con una tarea que deben realizar todos los días de la semana en su casa. "Es un método personalizado, un traje hecho a medida, y por ello aunque al final todos llegan a los objetivos marcados, la trayectoria, el tiempo que tarden varía en cada alumno", indica García que explica que no se imparten lecciones magistrales sino que los estudiantes cuentan con unos cuadernillos que "les van dando pistas y con ejercicios que deben realizar". "Están diseñados para que ellos puedan ir aprendiendo y resolviendo los problemas solos", indica y añade: "Nosotras orientamos en las dudas". El método Kumon -que se puede iniciar a los dos años si el menor ya tiene cierta autonomía y capacidad de atención y continuar hasta la edad adulta- es "un método a largo plazo". "Los alumnos no solo aprenden a leer sino que se trabaja la comprensión lectora y la lectura crítica y en matemáticas se parte desde aprender a contar hasta realizar operaciones avanzadas al nivel de Bachillerato", indican desde uno de los centros coruñeses.

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