10 de julio de 2018
10.07.2018

Decálogo para cazar una dieta milagro

La nutricionista Amil Viéitez da las claves para reconocerlas y explica sus riesgos

10.07.2018 | 01:36
Decálogo para cazar una dieta milagro

Solo 2 de cada 10 españoles que intentan perder peso lo consiguen, según un estudio de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo). ¿Cuál es el motivo de este fracaso? Según los especialistas, creer que se puede perder peso muy deprisa, lo que termina desmotivando. Y, ante esto, las "dietas milagro" encuentran el terreno abonado para proliferar. Sin embargo, detrás de estas propuestas se esconden beneficios efímeros y más de un riesgo para la salud

Hay, Shelton, Bervely Hills, Montignac, Atkins. Son nombres de "dietas milagro", regímenes que prometen una pérdida de peso rápida y que se caracterizan por ser muy restrictivas en energía y, a la larga, peligrosas para la salud. A pesar de ello, muchas personas se dejan cegar por sus falsas promesas. "Como norma general, cualquier dieta que prohiba la ingesta o sugiera el consumo sin límites de algún alimento es una dieta milagro, pero no siempre la frontera está tan clara", advierte la nutricionista Amil Viéitez, que ofrece un decálogo para detectar estas dietas y explica por qué no han de seguirse.

1. Perder más de 2 k por semana. Las dietas proteinadas o las que disminuyen o suprimen los hidratos de carbono (Atkins, Montignac) generan cetosis, ya que para obtener energía en ausencia de glucosa, el organismo metaboliza la grasa produciendo cuerpos cetónicos que son utilizados como combustible. Este estado, conocido popularmente como "acetona" por su característico olor de aliento, tiene graves consecuencias metabólicas. Falta de apetito, náuseas, halitosis, estreñimiento, carencia de fibra, vitaminas y minerales, debilidad del sistema inmunitario, menor rendimiento intelectual, aumento del colesterol, aumento de los niveles de ácido úrico y aumento del riesgo cardiovascular por el excesivo consumo de grasas saturadas (carnes rojas, quesos, huevos) son algunos de los efectos secundarios.

2. Nombre comercial atractivo. Suelen tener nombres atractivos y que sugieren efectos positivos sin esfuerzo. Por ejemplo, la dieta South Beach y la dieta de la Bella Durmiente, que sugieren que adelgazar es una tarea sencilla y placentera.

3. Embajador famoso. En muchas ocasiones, aparece algún personaje famoso como cara visible de los buenos resultados de la dieta. Esta es una de las características clave para reconocer una dieta milagro. En la mayoría de los casos es un fraude, ya que ese embajador no debe su figura a ninguna dieta y lo que hace la industrias dietética es "comprar su imagen" para vender más.

4. Monodieta. Por ejemplo, la dieta de la piña, la del sirope de arce y la de la sopa, muy hipocalóricas, por lo que reducen la velocidad del metabolismo basal favoreciendo el efecto rebote al abandonarlas. De hecho, después de una dieta tan hipocalórica el metabolismo queda hipotecado para siempre. Este tipo de dietas no son compatibles con la vida social, además, toda prohibición genera compulsión, es decir, ansiedad por lo prohibido, que puede estallar en cualquier momento. Aún peor, la dieta de la cerveza transmite la idea de que no hay nada malo en su consumo, lo cuál es una irresponsabilidad.

5. Hipocalórica. Las dietas de 1.200 calorías diarias o menos son una aberración metabólica, pues provocan un rápido consumo de las reservas de grasa y acidificación del pH sanguíneo con presencia de cuerpos cetónicos y sustancias de desecho en la sangre como la acetona. Hay que tener cuidado con las dietas a base de batidos -muchas veces hiperproteicas, ya que lo que buscan es la cetosis- y las pobres en grasas pues desestabilizan el equilibrio hormonal y afectan al estado de ánimo. Está demostrado que hay que consumir algo de grasa insaturada para quemar los depósitos de grasa localizada y perder peso.

6. No indica cantidades. El fin de una dieta es que ayude a mejorar los hábitos alimentarios para poder alcanzar de forma sana el objetivo de peso y después mantenerse. Por eso es muy importante regular cuándo comer y cuánta cantidad de cada grupo de alimentos, para tener un guion que seguir. Si una dieta dice "come todo lo que quieras" y "cantidad libre" es una "dieta milagro".

7. La misma dieta para todos. Toda dieta equilibrada debe adaptarse al sexo, edad, estado de salud, preferencias alimentarias, horarios y nivel de actividad física de la persona. Al no estar diseñadas por nutricionistas, pueden estar contraindicadas en algunas patologías o si se está tomando alguna medicación. El "café para todos" no es extensible a las dietas.

8. No enseña a combinar alimentos. Además de saber qué alimentos son los más sanos, es muy importante aprender a combinarlos de forma correcta para regular las hormonas, el apetito y la acumulación de grasa. Existen dietas, como la de los puntos o Wheigh Watchers que pueden ser peligrosas, pues como regulan un máximo de kilocalorías al día, se puede alcanzar el objetivo comiendo solo mantequilla o bombones (siempre que se siga la equivalencia de la tabla).

9. No recomienda ejercicio. Si la dieta no recomienda hacer ejercicio físico a diario, probablemente no es una dieta diseñada por un profesional sanitario. La práctica habitual de ejercicio hace sinergia con la dieta, regula la saciedad y activa la motivación para alcanzar cualquier reto.

10. Requiere tomar suplementos. Muchas de estas dietas se basan en suplementos adelgazantes o diuréticos que favorecen una pérdida de peso temporal, al eliminar más líquidos o al activar el metabolismo, mediante excitantes. Pero esta pérdida de peso no es sostenible en el tiempo y además, estos suplementos pueden tener efectos indeseados.

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