La Unidad de Cardiopatías Infantiles del Hospital Materno Infantil Teresa Herrera empezó a funcionar en 1998, y actualmente es centro de referencia nacional, lo que significa que atiende a niños procedentes de cualquier punto de Galicia, pero también del resto de España, aunque, en mayor medida, de las comunidades limítrofes, Asturias y Castilla y León. Dado el impacto socio-familiar que suponen el diagnóstico y el tratamiento integral de esas dolencias cuenta, desde sus inicios, con un Programa de Apoyo Psicosocial. "A lo largo de los años que lleva en marcha el programa, observamos que, al tratarse de una Unidad especializada, referente a nivel nacional, la mayoría de las familias tienen que desplazarse de su lugar de residencia durante el tiempo de hospitalización, no acudir al trabajo, movilizar apoyo para otros miembros de la familia -hijos o ascendentes mayores- y buscar alojamiento en el entorno del hospital, con el consiguiente desembolso económico que esto supone, añadido al enorme shock que conlleva un diagnóstico de estas características", explica Rocío Seráns, trabajadora social sanitaria del Materno, que ayer participó en el I Encuentro de Cardiopatías Congénitas, organizado por la Fundación María José Jove en colaboración con el Materno.

Ante la falta de recursos para dar respuesta a esas necesidades, nace Hogar de Corazones, un programa financiado, precisamente, por la Fundación María José Jove -que desde 2007 colabora con el Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) en otras actividades y proyectos, como una beca en cardiopatías congénitas, un programa de telemedicina del Servicio de Cardiología Infantil, otro programa educativo de divulgación y fomento de la donación de órganos y la ciberaula del Materno-, con el apoyo de la Fundación Profesor Novoa Santos, cuyo objetivo es facilitar el alojamiento gratuito al paciente y/o familia que se desplace de su lugar de residencia y carezca de apoyo social en A Coruña o en los ayuntamientos limítrofes, siempre previa valoración de la trabajadora social sanitaria responsable del programa. "Se trata de un tema importante para las familias, porque les alivia de una sobrecarga añadida cuando ya tienen que hacer frente al problema principal de tener a su hijo enfermo", destaca Seráns.

En la Unidad de Cardiopatías Infantiles del Materno suele haber una media de cuatro o cinco niños mayores de un mes hospitalizados a la semana, uno o dos neonatos al mes y una embarazada desplazada cada uno o dos meses. Esto se traduce en familias que, en el caso de no contar con apoyo social en A Coruña y los ayuntamientos limítrofes, necesitan alojamiento para una estancia media de cinco días, y de dos semanas en el caso de cardiopatías complicadas. El alojamiento es uno de los apartados de un amplio plan de acogida que busca facilitar el soporte emocional que precisan estas familias cuando llegan al centro hospitalario. "Valoramos a los pacientes que van a ser intervenidos y al resto de pacientes de la Unidad por criterio de riesgo social, englobando factores como los problemas económicos, culturales o de desestructuración familiar, y otras circunstancias familiares, personales o del entorno que afectan a los cuidados en la atención que reciben los niños", resume la trabajadora social sanitaria del Materno.