Vargas y las peruanas. Ustedes, que han estudiado Historia, saben que Perú formó durante siglos parte de la Corona española. Ya recordarán, el conquistador Pizarro, el pobre Atahualpa, los virreyes... eran esos tiempos. Justo hace 200 años que se independizaron, cuando lo de Ayacucho. Los mejores momentos de la realeza incaica era entonces, antes de la llegada de los navíos hispanos. Pero no nos lo tuvieron en cuenta. Al fin y al cabo, la historia, de algún modo, siempre se repite. Y Carlos Lozano llegó, doscientos años después, como un moderno conquistador español, y encontró a su propia princesa inca, Míriam, que, en una especie de justicia poética, acabó ganando el corazón del nuevo pizarro y el título de Gran Hermana, que viene a valer, en el showbusiness, lo que antaño un imperio. Lo sabe bien JorgeJa. Pero también Vargas Llosa. Por eso no le importa, al contrario, y se apresura a felicitarla ufano, figurar en las listas de peruanos ilustres en España justo por debajo de Míriam y Mónica. Al fin y al cabo, aquí es el novio de la Preysler.

El rey Baltasar. Es una demanda generalizada y una tendencia cada vez más extendida en la cabalgata de reyes: que a Baltasar le encarne un negro de verdad. Lo del betún nunca fue buena idea. La técnica no estaba perfeccionada y al final el sudor, un corrimiento de peluca, o cualquier otra circunstancia, delataba al impostor. A ver, todos lo eran, pero éste cantaba más, y los niños andaban ya con la mosca tras la oreja. En puridad, nadie dijo que Balta fuese negro, no parece probable, ni tampoco rey, ni mago, ni nada, pero en algún momento habrá que parar de desmontar mitos. El caso es que los baltasares andaban mejor encaminados. Hasta que llegó Kiko Rivera. No era el rey mago, pero sí su asistente y alguien debió pensar que también moreno. Así compareció el tío, en una cabalgata sevillana, más pintado que mamá en un concierto. Y así no hay manera. Porque los chavales, Marinero de luces, no, pero al DJ sí le siguen. Y saben a qué se dedica.

La comida. Carmen Lomana sí cocina. Tuvo engañados al jurado y a toda la audiencia durante toda su participación en Masterchef. Invitó a sus compañeros a comer a su casa y juró ante el exprimidor de jugos lentos que había cocinado con sus manitas. No hubo desmayo, ni intoxicación alimentaria (la dama firmó un plato que los jueces aconsejaron no catar por su alta toxicidad). No hay datos fiables del menú, pero se descarta que la cebolla figurase entre los ingredientes ("N o he picado una cebolla en mi vida"). Isabel II tiene por costumbre pesar a sus invitados antes y después de un ágape. Para ver si se van satisfechos. Pues igual.

Campanadas. Hay cosas que ya sé que no importan porque no, pero una se siente en la obligación. Por ejemplo, de felicitarse de que Ramontxu vaya a quitarle las bolas de naftalina a su capa y vaya a dar las Campanadas, aunque sea a través de las redes sociales y para una marca de cerveza. Pero las tradiciones son las tradiciones. O que Dinio, que tuvo sus problemillas de fertilidad, vaya a ser padre de nuevo. O que Leticia Sabater ande de reportera dicharachera por ahí, algo es algo, cualquier excusa es buena para promocionar el polvorrón y mientras no consta que haya vendido ni una muñeca de esas a su imagen y semejanza. O que otra vez -y van...- suenen campanas de boda para Isabel y Mario. Solo empaña esta navidad la pena de Aramís, que se le acaba la tele y se queda como la casa, triste y vacía.

Rústico. El Koala es un practicante de la religión rústica, como Rosa Benito abrazó -durante un breve lapso de tiempo- el budismo o Aramís Fuster es la fundadora -y acólita única- de la Aramlogía. El Koala es un rústico, pero no un cazurro. La gente equivoca los términos. Hasta los colaboradores, que no son gente, que son otra especie. Rústico (de rusticus) hace referencia a lo que está vinculado al campo. Por extensión, se suele calificar a aquello que carece de sofisticación. También algo o alguien rudo, bruto o tosco. Un estilo decorativo muy en tendencia. En el contexto de la música, se define como rústico al estilo más básico y simple de un género. Es el caso del rock rústico, donde se ubica el Koala. Así se llamaba su afamado disco Rock rústico de lomo ancho (que fue disco de oro). Dice el Koala que el rústico no es perfecto, que eso son los robots. La rusticidad de las plantas es un término botánico utilizado para describir su habilidad de sobrevivir a condiciones adversas de crecimiento. Es lo que hizo el Koala, a la sombra de la futura presidenta de la República del Perú. Amén.