07 de marzo de 2019
07.03.2019
La Opinión de A Coruña

El Consello Económico censura que la ley de farmacias no garantiza la atención en el rural

La patronal reprocha que la nueva normativa gallega exija al titular de la botica tener además el título correspondiente para ofrecer servicios de óptica u ortopedia

07.03.2019 | 01:09
Un farmacéutico guarda unas vacunas en su establecimiento.

La nueva ley de ordenación farmacéutica de Galicia consume sus últimas fases antes de aprobarse como proyecto y ser remitida al Parlamento para su tramitación final. Ya ha superado el dictamen del Consello Económico e Social (CES), que no obstante encuentra varios elementos de queja y propone su modificación para mejorar el servicio. De este modo, uno de los reproches está centrado en la cobertura farmacéutica del medio rural, que para el CES no está garantizada y se puede perder la oportunidad de corregir esta carencia.

"Dada la dispersión poblacional que caracteriza a Galicia, el CES echa en falta medidas específicas que garanticen la atención farmacéutica en el ámbito rural, más allá de la mera consideración de un módulo poblacional distinto y permitir la entrega a domicilio en zonas aisladas", se recoge en el dictamen como primera consideración general.

Una de las opciones que permitirá la ley en cuanto se apruebe es que las farmacias podrán vender a domicilio a las personas que vivan en zonas rurales aisladas y a los dependientes con pérdida de autonomía personal o enfermos crónicos. Será un servicio gratuito, pero no está garantizado porque no es obligatorio. Su prestación dependerá de si la botica lo considera rentable o necesario.

De ahí la crítica del Consello Económico e Social, porque entiende que esta opción no es suficiente para cubrir las necesidades de la población rural.

Mientras en el conjunto del Estado se está debatiendo el papel de la homeopatía y las pseudoterapias, en la ley gallega no se hace referencia alguna al respecto, lo que es motivo de crítica para el CES. "Se quiere llamar la atención sobre la ausencia en el texto de toda mención a los productos de homeopatía", se dice en el informe sin ir más allá en sus reflexiones.

También discrepa el Consello Social e Económico de la regulación que afecta a la presencia física del titular o sustituto o regente de la farmacia en la botica durante el horario de atención al público por el hecho de quedar limitada "estrictamente durante el horario mínimo de apertura".

Como voto particular dentro del dictamen, la Confederación de Empresarios de Galicia expresa su disconformidad con el artículo 14 del proyecto de ley por el que se regulan las distintas actividades que pueden desarrollarse en las farmacias, tales como de óptica, análisis clínicos, ortopedia, audioprótesis o nutrición. La futura norma, tal como está redactada, obliga a que para poder dar estos servicios el titular de la farmacia deberá estar en posesión del título correspondiente para el ejercicio de esa actividad. Para la patronal gallega, esta disposición resulta demasiado restrictiva y reclama que se permita, en el caso de que el farmacéutico no tenga el título correspondiente, contratar a una persona que sí lo tenga para poder desarrollar esa actividad.

"La CEG considera que la ley debe permitir que las farmacias puedan prestar este servicio contratando a personas tituladas para poder prestarlo. De esta forma, se facilitaría la contratación de estos titulados y su incorporación al mercado laboral, creando empleo, y se beneficiaría también a los consumidores y usuarios de las boticas, que podrían tener un acceso a estos servicios a través de las oficinas de farmacia y bajo el paraguas del consejo farmacéutico", reprocha la Confederación de Empresarios.

Entre las novedades que incorporará la nueva ley, que actualizará a la actual de 1999, las boticas ya no podrán vender los productos que no sean estrictamente de farmacia, parafarmacia y sanitarios. No prohíbe por tanto los productos de parafarmacia, pero sí que sean explotados a través de una tercera persona o crear una sociedad mercantil específica para esta actividad.

Contra esta última regulación también están en contra los empresarios por considerarla "excesiva". "Esta prohibición no se basa en criterios sanitarios, sino que perjudica a los usuarios pues impide que las farmacias puedan ofrecer en productos de parafarmacia precios competitivos en relación con otros operadores que, sin necesidad de titulación, quieran vender libremente este tipo de productos", dicen.

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