La grasa parda o grasa marrón no solo ayuda a regular el peso y el azúcar en sangre. También ayuda a depurarla. La parda es un tipo especial de grasa, repartida entre la zona clavicular e intervertebral, que produce el 20% del calor corporal, y lo hace quemando la glucosa en sangre y los triglicéridos, que convierte en energía para elevar la temperatura corporal cuando hace frío. Pero la producción de calor (termogénesis) no es la única función de esta parte del organismo.

Un estudio liderado por la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey) revela que este tipo de grasa podría ayudar al cuerpo a filtrar y eliminar los aminoácidos ramificados básicos y esenciales (BCAA, por sus siglas en inglés) de la sangre, entre los que se encuentran la leucina, la isoleucina y la valina, los cuales se relacionan con la obesidad y la diabetes.

Aunque se trata de moléculas beneficiosas y el ser humano las ingiere a diario „ya que están presenten en alimentos como el huevo, la carne, el pescado, el pollo y la leche, así como en suplementos utilizados por los deportistas para aumentar la masa muscular„ sí están relacionados con la obesidad si se almacenan en grandes cantidades. Por tanto, la eliminación de los excesos de estos aminoácidos es fundamental para el bienestar, y la grasa parda puede ayudar a ello.

El problema es que no todo el mundo tiene la misma cantidad de grasa parda en su organismo y según los autores de este estudio, aquellas personas que tienen poca o ninguna grasa marrón, tienen una habilidad muy reducida para eliminar los BCAA de su torrente sanguíneo, lo que puede favorecer el desarrollo de obesidad „que en España padecen el 18,2% de los varones adultos y el 16,7% de las mujeres, según datos de año 2017„ y de diabetes tipo 2.

"La presencia de grasa parda varía mucho de unos individuos a otros en función del sexo (suele haber más grasa marrón en mujeres que en hombres), la edad (su cantidad decrece con los años), y el peso y el nivel de glucosa en sangre (hay un mayor porcentaje de grasa parda en individuos con un peso saludable y niveles normales de glucemia)", explica la nutricionista gallega y doctora en Farmacia Amil López Viéitez.

Los investigadores de Rutgers descubrieron, además, que una nueva proteína, bautizada como SLC25A44, es la encargada de controlar la velocidad a la que la grasa parda elimina los aminoácidos de la sangre y los utiliza para producir energía y calor, un misterio que los científicos llevaban veinte años intentando resolver. El siguiente paso es, según los responsables de ese descubrimiento, averiguar cómo manipularlo para que sea capaz de eliminar la mayor cantidad de BCAA posible y mejor de esta manera la salud metabólica.

"Lo que dice el estudio es que si tienes más grasa magra metabolizas los BCAA y te pueden ayudar a definir músculo, perder peso y a controlar la diabetes, pero si genéticamente no tienes esa masa magra puede ser perjudicial y estos suplementos pueden hacer que aumentes el riesgo de desarrollar diabetes y obesidad. La conclusión es que, en el caso de los suplementos para deportistas, hay que tomarlos siempre bajo la supervisión de un profesional y que tienen que ser personalizados porque no a todo el mundo le van bien las mismas cosas", explica esta especialista gallega a raíz del nuevo estudio.

Según los investigadores de la Universidad de Rutgers, este descubrimiento abre nuevas vías para el diseño de nuevos medicamentos contra la obesidad y la diabetes y otros estudios encaminados a determinar si el consumo de BCAA puede ser controlado por factores ambientales. En este caso, según indican en el estudio ahora hecho público, se trataría de poder actuar sobre ciertos factores como serían la exposición a temperaturas inferiores a 18 grados, el consumo de comidas picantes o especiadas o por medicamentos.

"Los mecanismos del metabolismo que hacen que la grasa parda o marrón active el metabolismo ya son conocidos y ya se están viendo vías para activarlos: frío, alimentos picantes o especiados y el ejercicio, por ejemplo", explica la nutricionista gallega y doctora en Farmacia, Amil López Viéitez.