Un nuevo test que analiza la respuesta del sistema inmune ante un cáncer en sus fases más precoces demostró ser capaz de detectar el cáncer de pulmón cuatro años o más antes de que lo que se logra con los métodos diagnósticos actuales, a través de la plataforma de diagnóstico de Oncimmune EarlyCDT. Se trata de la plataforma de diagnóstico de Oncimmune EarlyCDT, que aprovecha la respuesta del sistema inmunitario para detectar la presencia de autoanticuerpos generados por el organismo como parte de la defensa natural ante las células cancerosas. Los hallazgos se presentaron ayer en Barcelona durante el President's Symposium de la Conferencia Mundial sobre Cáncer de Pulmón de 2019, organizada por la Asociación Internacional para el Estudio del Cáncer de Pulmón (IASLC).

El ensayo, aleatorizado y controlado, se ha llevado a cabo sobre 12.209 personas en Escocia que presentaban un riesgo elevado de desarrollar cáncer de pulmón. Sus resultados demuestran que, gracias al test, se pudieron diagnosticar más personas en la fase temprana de la enfermedad en los dos años posteriores a la realización de la prueba de pulmón EarlyCDT que las que se detectaron con los métodos convencionales.

Los autores creen que este ensayo es el más grande para la detección de cáncer de pulmón utilizando biomarcadores realizados en cualquier parte del mundo.

"Hasta ahora la detección precoz del cáncer de pulmón se hacía exclusivamente con la tomografía axial computarizada, escáner o TAC de baja dosis, es decir, una prueba de imagen que se lleva a cabo en las personas fumadoras comparable a las mamografías que se hacen las mujeres a partir de cierta edad", explica el doctor gallego Luis Seijo Maceiras, codirector del Departamento de Neumología de la Clínica Universitaria de Navarra, quien no participó en el estudio.

Entre las personas que se sometieron a la prueba EarlyCDT y desarrollaron cáncer de pulmón en los dos años siguientes, el 41,1 por ciento había sido diagnosticado en una etapa temprana (etapa 1 y 2) de la enfermedad, en comparación con el 26,8 por ciento entre el grupo control sujeto a la práctica clínica estándar.

Tal como apuntan los autores, el ensayo también mostró una tasa más baja de fallecimientos entre las personas a las que se les realizó el test a los dos años en comparación con las del grupo de control, quienes no se sometieron a la prueba. Las muertes específicas por cáncer de pulmón también fueron menores en el grupo de intervención.