Bisturís coruñeses en el corazón de Gaza
Un equipo de médicos del Materno se desplaza a la Franja para operar a una docena de niños palestinos con cardiopatías congénitas

Arriba y en el centro, el equipo coruñés con sus compañeros de Oporto posan en una calle de Gaza y en el Hospital Europeo de la Franja; abajo, los facultativos durante una de las intervenciones que llevaron a cabo en Palestina. / La Opinión
Casi 4.000 kilómetros separan A Coruña de Gaza, y esa es la distancia que ha recorrido un equipo de médicos del Hospital Materno Infantil Teresa Herrera para insuflar vida al corazón de una docena de niños palestinos con cardiopatías congénitas. Capitaneados por el responsable de la Unidad de cirugía cardíaca infantil y congénita del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac), Víctor Bautista, siete especialistas coruñeses „entre cardiólogos pediátricos, cirujanos cardíacos, intensivistas, anestesistas, perfusionistas, ucistas y enfermeras, altamente cualificados y acostumbrados a enfrentarse a los casos más difíciles„, y otros cinco del Hospital San Joao de Oporto, se desplazaron hace un par de semanas a la Franja, invitados por el Ministerio de Salud palestino, para llevar a cabo las intervenciones. Durante siete intensos días, los miembros de la expedición, promovida por la ONG norteamericana Palestine Children's Relief Fund (PCRF), operaron a once pequeños de hasta 12 años y a dos adultos, procedentes todos ellos de diferentes puntos de ese territorio, en el Hospital Europeo de Gaza, construido y gestionado por Naciones Unidas (ONU).
No es la primera vez que los especialistas coruñeses participan en una misión humanitaria de estas características en territorio palestino, aunque en los tres viajes anteriores su destino había sido la ciudad de Ramala, en Cisjordania. "Llevamos varios años colaborando con Palestine Children's Relief Fund. Este ha sido nuestro cuarto desplazamiento a Palestina para llevar a cabo intervenciones y, al mismo tiempo, colaborar en la formación de profesionales de ese país", explica el doctor Víctor Bautista, quien subraya lo "gratificante" que resulta "poder ayudar a niños que, si no fuera por estas misiones, quedarían sin operar, lo que limitaría mucho su calidad de vida y que, en muchos casos, fallecerían prematuramente".

Bisturís coruñeses en el corazón de Gaza
En Gaza, los profesionales coruñeses realizaron cirugías de complejidad media y baja en comparación con los casos que están acostumbrados a ver en el Materno, centro de referencia nacional para el tratamiento de las cardiopatías congénitas. "Pasamos diez días en el país, pero operando solo siete, porque para entrar y salir de la Franja ya se pierde uno. El paso fronterizo de Erez solo se abre solo durante quince minutos tres veces al día, y los controles para pasarlo son muy férreos, al estar accediendo a una zona militarizada. Aunque el Hospital Europeo cuenta con unas instalaciones bastante dignas para el contexto en el que se encuentra, nosotros llevábamos algunos aparatos y material quirúrgico de aquí para las cirugías, y nos lo revisaron todo al milímetro", señala el doctor Bautista. El responsable de la expedición asegura que trabajar en ese contexto supuso "un gran reto profesional". "Fueron siete jornadas maratonianas de quirófano. El primer día dedicamos toda la tarde a ver a los pacientes candidatos a ser intervenidos, una treintena en total, pero al final solo pudimos operar a trece. Allí se trabaja bajo una gran presión. Hay que tener en cuenta que los medios son limitados, la Unidad de Cuidados Intensivos tiene solo cinco camas y nuestro compromiso consiste en dejar todos los casos que abordamos resueltos cuando abandonamos el país", apunta el especialista coruñés, quien subraya, entre esos casos, uno que les tocó especialmente el corazón a los miembros de su equipo. "Se trata del de una niña muy pequeña procedente de una localidad situada a 40 kilómetros de Gaza, cuyo padre estaba especialmente preocupado de que a la pequeña le pasase algo durante la intervención. Finalmente, accedió a que la operásemos mediante una cirugía mínimamente invasiva. Salió todo muy bien, y fue muy emocionante comunicárselo a ese padre que estaba tan angustiado", rememora.
Aunque en esta ocasión fueron los especialistas coruñeses los que se desplazaron a Palestina para operar a niños con cardiopatías congénitas, otras veces son estos Tedax gallegos del corazón quienes reciben en A Coruña a pequeños de otros países que precisan ser intervenidos. De hecho, casi un centenar de menores africanos vinieron a operarse al Materno desde 2003 gracias al programa Viaje hacia la vida, de la ONG Tierra de Hombres, cuyo objetivo es ayudar a pequeños con patologías que no pueden tratarse en sus países debido a la falta de tecnología adecuada en los hospitales o porque sus familias no tienen los recursos. Una iniciativa similar a la que desarrolla Infancia Solidaria, que recientemente también amplió su radio de acción a Galicia, y que prevé traer cada año a unos ocho niños a operarse al centro coruñés, procedentes de países como Venezuela o Kenia. Además, el centro hospitalario coruñés -mediante la figura del doctor Bautista- forma parte del comité técnico de la recién creada Fundación Carme Chacón para ayudar a niños con cardiopatías congénitas, aunque su colaboración con esta entidad está todavía pendiente de definir.

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